martes, 30 de diciembre de 2008

TODO DESORDENADO EL TEMPORARIO

TODO DESORDENADO EL TEMPORARIO
PERFIL III
Junto con el olor del aserrín, de la carpintería de mi padre, el pueblo también se inundaba del olor de pan- pan de dulce, pan de sal- de la incansable tahonera que en esos años de infancia precoz, era mi madre; la recuerdo con su cabello oscuro, azul azabache, su escoba de hierba fresca, barriendo el horno, para prepararlo a fuego, calentarlo provincianamente , para luego, ya mantecados los moldes , con los panes de masa cruda, amasada con sudor y esfuerzo, llenar la barriga de barro del coiteco horno: Sobre mis espaldas ligero el peso de 6 o 7 años, testigo infante de un pueblo, que por los años aquellos, apenas si sumaba unos tres mil habitantes, pueblo de luz escasa, sino fuera por el violeta de las tardes. Decenas de niños-jóvenes nos reuníamos en tiernamente oscureciendo en la esquina de la carretera, a las puertas del molino de don Antonio Rivera, para jugar a las escondidas, entre las casas de un Ocozocuautla lleno de fantasmas; los bisabuelos que vuelven del destierro que es la muerte, a recorrer las calles del Paraje, de San Antonio, del Centro y de San Bernabé, para recorrer las calles que décadas antes guardaron las huellas de su paso entre el vecindario. Ya se me olvidaron los nombres de aquellos parientes-amigos de juego, hoy el juego de la memoria, me juega a las escondidas y sólo, veo las lejanas imágenes de Lalo, Luis, Victorino y los demás, el tiempo los fue diluyendo.
La escuela Benito Juárez, en pleno centro, al lado de la Iglesia grande y del mercado, la vieja Casona del Pueblo ( que por cierto, nunca fue del pueblo ), en ella, en la escuela cursé mis primeros años de primaria, hasta tercer grado, con el clasico izamiento de bandera a las 05:00 de la madrugada, el arroz con leche de a 10 y 20 Ctvs en el parque, los niños tamboreros, la nana benita, ay, las cosas del viejo y querido pueblo.

LA MAS HERMOSA LUZ

LA LUNA ES
LA MAS HERMOSA LUZ
DE AMOR.
ENTRA POR TU VENTANA
Y ALUMBRA
TU DESNUDO CUERPO
Y TAMBIEN
ALUMBRA MI MAS DULCE RECUERDO
-TU-
SE POSA EN LA PIEL
DEL ZOOLOGICO MAS GRANDE.
EL MUNDO.
SE ROZA CON LOS POETAS
Y ES LA CULPABLE
DE TODOS LOS VERSOS.
SE PLANTA EN MITAD DE LAS NOCHES
Y EN LA TERNURA DE ALGUNAS MAÑANAS
COMO LA DAMA DEL UNIVERSO.
ME MANDA UNOS VERSOS DE CARAMELO
QUE SABEN A TUS BESOS.
LA LUNA ME PONE LOCO
SIEMPRE; PORQUE TE QUIERO.
CON TODA EL ALMA TE QUIERO.
YA ME VOY,
A VER LA LUNA MI AMOR,
PORQUE DIBUJA TU CUERPO
( QUE ES MI CARAMELO )
YA ME VOY
A RECORRER TU UNIVERSO

lunes, 17 de noviembre de 2008


En un bohemio mano a mano, estuvieron los poetas, Gastón Rochín, de Puerto Peñasco, Sonora y Julio César Sarmiento Esquinca, radicado en Nogales, Sonora. La noche fue un relámpago de eternidad poetica, ya que ambos, también declamadores, le rindieron culto a Eros, a la Patria y al Amor. Quda la promesa, por parte de Rochín, de sentarse a la mesa de Sarmiento, en la frontera más importante del Estado.

jueves, 6 de noviembre de 2008

En la presente gráfica, para temporario Análisis, su amigo y servidor, Julio César Sarmiento Esquinca, desde la fronteriza y mul golpeada, vejada y humillada, ciudad de Nogales, Sonora, donde a pesar de todo, la mugre y el lodo, amanece deslumbrante cada día, porque no todo es vano ni ni odio ni desamor ni mentira; aún hay verbo, verbo, sustancia, canto, hecho poesía.
Por si la imagen llegara lejos, a las pupilas de quien nostalgia el recuerdo, de quien añora una mirada, una palabra, al finalizar el día e iniciar la noche, va.

domingo, 2 de noviembre de 2008

DE CARNE Y HUESO LA POESIA


De carne y hueso, la mujer, las mujeres en la poesía, tal como aparecen en la gráfica, la poeta, María del Carmen Pantoja Hernández y su hija, Ludmila Guzmán Pantoja, doctora en Biotecnología, estudiosa de plantas con actividad biológica, sobre insectos, plagas.
La mujer, las mujeres, en el concepto de la vida, una pluma, un microscópio, un canto, un atardecer, una luna, cielo estrellado, selva desierto, una hoja que cae, una flor que se abre. Madre e hija, poesía y tierra.

DIME LUNA

DIME LUNA


Te miro refulgente…luminosa,
eres por muchos admirada
casi siempre estás misteriosa,
¡regalas la belleza en tu mirada!.

A veces estoy como tú…radiante,
otras me cohíbo, estoy desolada,
de un tiempo a éste me comporto
como una inexperta adolescente.

Mi mente de él ya no se aleja
¿por qué me atrae su mirar
si en otras pupilas se refleja
y en otra boca suele suspirar?

En su recuerdo quedo inmersa,
se disipa la pena y descontento,
mi corazón se acelera, se alegra,
mi sueño se inquieta, se dispersa.

Exaspero y me quedo sin aliento…
¡Ay…una nube opaca tu encanto!
me invaden diversas emociones
¡ya no sé ni lo que siento!

Dime…¿acaso estoy enamorada?
es mi dicha su cara angelical,
sus manos y su piel sin igual
¿será que la cordura estoy perdiendo?

Todas las noches admiro tu belleza,
y miro al sol perderse en el ocaso
y él, refugiado en otros brazos…
¿qué me dio ese hombre amado?

¡No te vayas, no me dejes con la duda!
Luna, de mis ojos no quites tu mirada,
¡ah…creo que está amaneciendo!
Sigo dudando y por él todavía delirando.

Autor: María del Carmen Pantoja Hernández