martes, 28 de octubre de 2008

Porque se me hinche la gana...mi perfil II

Desde los cinco años de edad, más por uso de la razón y no por la edad, pues todo ese largo tiempo de mi vida así lo viví, aprecié mi crecimiento con el olor del campo, pasto, agua, estiércol ( buñiga en Sonora ), humo del fogón cuajado de leña en el interior de la casita de bajaré ( troncos, varillas silvestres de madera, lodo y paja con techos de teja, construida con las manos paternas y el lodo batido por mis piecitos de 5 abriles ) y el olor de las tortillas hechas a mano de maíz también molido rudimentariamente, de mi madre doña Zoila; el relincho de los caballos ( recuerdo al conejo y al bayo y una yegua alazana ), el mugir del ganado adulto, el balar de los becerros, el cacareo de las aves de corral y esos miles de sonidos que matizan el campo chiapaneco; el canto de los pájaros, el ríspido roce de los grillos; el sabor de las frutas silvestres, los nanchis, las papausas, las anonas, los jocotes ( ciruelos o arrayanes ) frutos de la región, las pitayas, que es el mismo nombre en muchas partespero diferente fruta, por ejemplo en Chiapas y Sonora ( unas de enredadera parasitaria y frutal y la otra de cactáceos ).
Luego, como canta Alberto Cortez, me fui muy lejos ( 5 kilómetros ) fue tiempo de estudios, pero con regresos a menudo, y me mandaron a coita, ocozocuautla, un pueblito, mi pueblito, a los 5 kilómetros del rancho Las Piedronas o a 20 de La Cienega, donde discurrían mis 6 años entre quehaceres “ vaqueriles ” y baños en la laguna o a la orilla del río.
Sin embargo, no dejó de ser, sólo mi cuerpo ( que nunca es mío ). Mi padre, don Humberto Sarmiento Maza, dejó el trabajo de cuidador de rancho ( del tío Oscar por cierto ) y volvió al suyo, muy cristiano, al auténtico, carpintero, aunque todo trabajo en mi padre fue auténtico, hasta el de Guiador de Ovejas del Señor; vuelvo al relato. En una carreta jalada por dos bueyes ( sin agraviar a nadie, pues la real academia ya legitima la otra acepción, Guey ) me llevaba de salida, a las 4 de la madrugada, al rancho del tío Eustaquio, el Mogn_no, no sé a que distancia, era un niño lleno de estrellas, pero eran unas cuatro horas entre la madrugada, el despertar de los pájaros, arroyitos, el despertar de los pájaros y el chirrido de la carreta.
Por fin, en el bosque de caoba y cedro, mi padre talaba, dos o tres altos árboles, casi siempre de cedro, olorosos cedros, los desramaba y así de vuelta al pueblo, al caer la tarde, al patio de la casa llena de jocotales y capulines y aunque era bajito el viejo, bajaba de la carreta los troncos largos cual si fuera gigante y allí, a punta de hacha de mano, los labraba, volviendo cuadrado lo redondo y mientras tanto, el pueblo, el ahora lejano pueblo de mis recuerdos, olía a madero, a dulce madero de cedro.

lunes, 27 de octubre de 2008

EL FRU FRU METROPOLITANO

EL FRU FRU METROPOLITANO
JCSE
Esta columna, llamada así por el roce de la seda francesa, en las grandes pasarelas metropolitanas, como esa gran Ubre ( perdón, quise escribir Urbe, pero la dedie así y así la dejé ) llamada Distrito Federal y donde muchos de nuestros conocidos deambulan en los pasillos donde se decide el destino del país, pretende comentar sobre dichos personajes y sus actividades, el fru fru político, pues bien, quien dejó el roce del fru fru metropolitano y se vino al roce de la mezclilla, el sombrero, la camisa cudrada y la bota picuda, dejando el Senado de la República, es SAMUEL MORENO y ahora anda de bellotero, digo, porque hay bellotas de Nogales, hasta Cananea, nomás de este lado, y andamos recogiéndolas, juntos por el norte y dejó con menos vaqueros al DF, se trajo al PABLO YEOMANS y al MARIANO QUIHUIS, bueno, este último es bellotero desde que nació ( aprovechamos para enviarle un abrazo por la muerte de su padre, porquito tarde pero s vale ¿ que no ? ), pues allí tienen al Lic. Moreno, que en días pasados ya se aventó la fórmula priísta ganadora, ni más ni menos que ABRAHAM ZAIED DABDOUB, SAMUEL MORENO Y MIGUEL POMPA CORELLA, aseguró que con esa la ganan, pos chance y sí...OTRO QUE DEJO VACIA la silla del fru fru senatorial, fue el otrora senador ALFONSO ELÍAS SERRANO y ahora también anda de vaquero jineteando la trajinada candidatura del PRI, al Gobierno del Estado, que ya la hacía suya desde que inició su actividad política en la cámara alta y ahora pos le tiraron un borrego y anda medio mal parado en dicha jineteada, pero eso si, hay que reconocerle al ex, que aprovechó bien “ la academia ” del Fru Fru Metropolitano...QUIEN ANDA AUN CON LAS PILAS BAJAS, es uno que anhela entrar al fru fru senatorial y pues aún no lo llaman, hablo del maestro FERMIN TRUJILLO, flamante Secretario General del Partido de la Nueva Alianza ( PANAL ) ¿ y la hummer apá ?, ah bueno, el despacha allá por la calle Durango de la colonia Roma y tiene a su lado un secretario muy comedido, pues que también le gusta el fru fru; de casualidad nos encontramos a Fermín Trujillo, en el aeropuerto y viajamos en el mismo vuelo, ya en Hermosillo, pues a tiro de resortera, le preguntamos, ¿ cuándo ocupa la silla maestro ? ¡ Pos cuando me llamen ! contestó, pos ojala no se tarden mucho porque con su estilo característico, queremos verlo cerquita de BELTRONES y a propósito de MANLIO FABIO BELTRONES, vale la pena comentarles que es todo un señorón para los medios impresos y electrónicos del fru fru defeño, casi todos los días en cámara y sin duda que tiene gran manejo en eso de la política de altura, incluso, dicen las lenguas viperinas, que sí arregló con EDUARDO BURS CASTELO, el acuerdo por la unidad en el PRI y pos de allí viene esa fórmula antes descrita para Nogales...OTRO QUE SE MUEVE BIEN EN EL Distrito Federal, es GULLERMO PADRES ELIAS, sin duda experimentado político, que hasta ahorita no ha perdido una y es la carta más fuerte del PAN, que incluso, algunos en Hermosillo lo ven como un posible peligroso y tiene carisma el chico, sabe dirigirse a las masas y a los medios, toma vuelo el senador, y aunque ya no quiere hablar de su posible candidatura por la acalambrada que le pegaron en el Consejo Electoral, tiene su modito el cananense de decir que si la quiere...EL QUE YA NO VOLVIO NI A DECIR PIO, esta boquita es mía, es el diputado CARLOS NAVARRO SUGICH, después de tanto cacareo, que si ya se había residenciado en Nogales, porque iba a buscar la Presidencia Municipal, que estaba seguro que la ganaba por la cantidad de gestiones en bien de los fronterizos y tralala tralala, por ya no hubo más, silencio, los caporales están durmiento, pero todavía sigue en el DF, despachando en la Cámara de Diputados y devez en cuando un viajecito al verdadero fru fru europeo, a conferencias y seminarios al viejo mundo...IGUAL ESTÁ SU HOMÓNIMO, igual de callado digo, CARLOS NAVARRO LOPEZ, el del PRD, bueno, pues con tanto alboroto al interior de dicho partido, hasta los de Nogales andan calladitos, hasta que no se unan de nuevo o se separen para siempre, las dos alas dizque izquierdistas del Partido del Sol Azteca, pero dijeron hace tiempo que el diputado quería la candidatura por el PRD para gobernar Sonora...JAVIER CASTELO PARADA, también calladito, pero dicen que no nos va bien con los calladitos porque hacen mucho daño y por eso hay que estar atentos del fru fru, lo mismo haremos con otro que si la quiere, pero no sabemos porque está calmadito en Sonora es CARLOS ERNESTO “ EL BEBO ” ZATARAIN y sabemos que también es cercano de Beltrones, pero como dije antes, parece hubo arreglo en esta entidad y ya sabremos en poco tiempo más, por ahora, ya no más...FRU FRU...

LA KATERVA

LA KATERVA
¡ LA KATERVA, SI ENERVA ! PUERTO PEÑASCO
Julio César Sarmiento
Si vas a Puerto Peñasco y no visitas el Lobby del Resort Mayan Palace a escuchar al grupo musical del momento La Katerva, salsero, tropical y trovador, haz de cuenta que no fuiste a las más bellas playas del Estado de Sonora, porque son quienes hacen bailar y enervarse a todo quien los escucha; La Caterva un grupo conformado internacionalmente de Nogales y dirigidos por Jesse Gerardo, igual de Nogales, Saúl Morales piano y teclados, José Ellis de Nuevo México, Alfonso Flores de España y Gerardo Gerardo de Nogales, conforman tan singular Katerva.
Todo empezó con la llegada al Puerto de Jesse Gerardo, sólo con su guitarra, su mochila de sueños sobre una Patria Rota y sus Elementos Necesarios, procedente de Nogales, de sus noches bohemias y de literatura musicalizada, horas de la Casa Vieja y La Tórtola, Ambiente de Los Columpios del General: Allí llego en pos de una nueva aventura, sin resultado con su vieja mochila.
Hubo que trajinar entre las calles y callejas de Peñasco, analizando, observando, percatándose de que es un nuevo mercado, y se actualiza, admite su nueva faceta de salsero, de música cubana, tropical, bailable y acomoda sus temas para tocarle al turismo, al que hace bailar y empieza a llenar los bares donde toca y canta, hoy, a cuatro años de su llegada, su mejor espacio es el Lobby del Resort Mayan Palace, igual la Barra Vieja, pero ahora con La Katerva, juntando los años, tres.
“ Hoy La Katerva, se vende como pan caliente en todas partes, en los bares, en los hoteles, en las fiestas privadas y hasta en la playa después de las cuatro de la madrugada, alegrando a los turistas, a los de acá y a los de allá ” Comentó para ANÁLISIS, Jesse Gerardo, principal promotor de Katerva, el grupo que hasta otros músicos van a escuchar.
En el Festival de Jazz By The See, en el que se reúnen grupos musicales de corte internacional, de México y Estados Unidos, fue precisamente La katerva, el grupo anfitrión, con notable impacto entre la concurrencia y los músicos participantes.
Podrás encontrar videos en youtobe, Katerva, Puerto Peñasco www,myspace.com/lakaterva y e información extra jessegerardoarrobahotmail.com o al celular 638 38 4 30 72

miércoles, 15 de octubre de 2008

EL DESAYUNO

El Desayuno

Recuerdo que sólo quedaba un poco de machaca en mi plato del desayuno que nos invitó Bertha en su casa cuando ella preguntó si creíamos en el destino. Un día antes había hablado por teléfono al lugar donde trabajo. Francisco, él es compañero de trabajo, contestó y pasó la llamada. Te habla una tal Bertha, me advirtió.
-Qué pasa- dije a Bertha a manera de saludo con el teléfono pegado a la oreja mientras redactaba una nota sobre el suicidio de un preso.
-Mañana a eso de las ocho ven a la casa a desayunar va a haber machaca, frijoles con panela y tortillas de harina. No faltes, Víctor también vendrá- me invitó y sin darme chance de decir si o no puedo ir, colgó.
Quien sabe por que pero ese viernes no me emborrache así que la mañana del sábado aparecí un poco antes de las ocho cargando con unos libros propiedad de Bertha que ella ya daba por perdidos.
- ¿Tú los tenías?- dijo al ver los libros, luego saludó con un beso en la mejilla y me invitó a pasar a su casa.
Cinco minutos después Víctor tocó a la puerta con golpes secos y espaciados. Salió del umbral con una botella de bacanora del mejor que había conseguido a través de un amigo suyo que trabajaba de mayordomo en el rancho de su tío.
Si bien la casa de Bertha es chica, la cocina se ajusta lo suficiente como para que una cocineta, un refrigerador, una barra de madera y cuatro sillas no estorben. Nos sentíamos cómodos en la cocina y pensé en ese momento que jamás había estado en reunión tan amena que al principio de aquel desayuno. Comimos, tomamos, reímos y hablamos como amigos que fuimos hace años.
Víctor había vuelto de uno de sus misteriosos viajes. Inexplicablemente, ya que él nunca habla de sus andanzas, dijo que había estado en el desierto. Platicó de un lugar extraño, mágico, sin gente a los alrededores, con dunas de arena fina, de un cielo al atardecer color bermellón con franjas moradas y animales raros. Quise saber la ubicación exacta del lugar y él respondió seco “a un kilómetro antes de llegar al Cerro del Pinacate”. Más tarde me confió que pensó: “este cabrón se está burlando de mi, no me cree”.
Estábamos comiendo cuando alguien sonó el timbre de la casa. Bertha dejó que repiqueteara, nosotros no dijimos nada, solo escuchamos. Cuando los timbrazos cesaron ella salió de la cocina; al rato regresó y entre las manos sostenía una copa tequilera que llenó de bacanora. Desde ese momento que la vi Bertha me dio mala vibra: Tiritaba como si se hubiese bañado con agua fría en pleno invierno, oprimía con la mano izquierda la copa con bacanora y se la echó de un trago. Lo primero que hizo después de tomarse el bacanora fue decirnos que iba al baño. Apenas salió de la cocina le pregunté a Víctor que estaba observando un dibujo impreso en una de las tazas con café:
-¿Y a esta qué le pasa?
-De seguro le entró la pálida, dijo.
-Pero si ya dejó de meterse tanta chingadera por la nariz.
-Eso crees tú.
Como Víctor ya no dijo nada di por hecho que la Rrorra, así le decimos a Bertha, seguía metiéndose hasta por el culo coca de la mala.
Cuando salió del baño ya no temblaba y se sentó frente a Víctor. En vez de comer hizo un lado el plato, llenó otra vez la copa, se la tomó al hilo, luego otra y la tercera la saboreó a sorbitos. Cuando Víctor se levantó para servirse café, la Rrorra aprovechó el momento para decirme que no me preocupara, que ya no se metía coca, “acompáñame con un trago” me pidió y le hice caso.
Una vez que nos tomamos las copas Bertha empezó a decir simplezas.
Siempre que veo a Bertha en ese estado me cuesta trabajo explicar lo que siento. Si bien ella no es una mujer dotada de hermosura cuenta con un atractivo, con un encanto digamos especial: es morena, tiene los ojos grandes y negros, su boca carnosa atrae la mirada, su cabello largo y rizado. Su cuerpo me recuerda a la mujer que representa a la patria en la portada de los libros viejos de texto de primaria. Si la observo por detrás sus esplendidas nalgas traen a mi memoria la noche en que ella me dio un inesperado regalo de cumpleaños. Sin embargo en ocasiones es grotesca, pero me enorgullece que esporádicamente duerma conmigo.
Una mañana estaba yo debajo de la regadera con la cabeza enjabonada, cuando se abrió la puerta del baño. Levanté la cortina y vi a Bertha vestida de blanco. Por un momento pensé que había entrado creyendo que el baño estaba desocupado y que en el momento en que viera que yo estaba en la regadera iba a salir. No fue así. Bertha cerró la puerta, fue a la regadera, descorrió la cortina y se arrodilló frente a mí. Apenas tuve tiempo de cerrar las llaves del agua para no salpicarla. Acabé agarrándome del cortinero y pensé: debo estar volviéndome loco, porque esta mujer me encanta.
En esas estaba cuando la inesperada pregunta de Bertha ¿ustedes creen en el destino? alteró el ritmo de esa mañana.
El Cucurrucucú, así le decimos a Víctor, dejó el tenedor en el plato, dibujó una mueca parecida a la que componen los presuntuosos cuando sonríen y le dijo a Bertha:
-Simplemente el destino es la suma de las casualidades que se presentan y los efectos de esos encuentros se quedan contigo para siempre.
Con esa frescura que le caracteriza cuando quiere joder a alguien, Bertha me dijo despacio pero lo suficientemente audible como para que el Cucurrucucú la escuchara:
-Uy que filósofo está Víctor esta mañana, seguro polemizó con Amalia sobre ética y religión.
-¿Qué es el destino?- preguntó Víctor- A ver Bertha, dime, ¿Para ti que es el destino?
-El destino – contestó Bertha- no existe.
- Si existe. Y como te dije el destino se conforma de casualidades bien diseñadas. Mira, las caprichosas circunstancias, esas casualidades que te transforman sin prisa en alguien desconocido, suelen llegar sin aspavientos, sin mostrarse complejas y de pronto te atrapan y ya eres otro completamente opuesto, diferente- razonó Víctor
Definitivamente un determinado creyente del destino, todo un fatalista es el buen Víctor, me dije hastiado de la conversación pero dejé que las cosas fluyeran. Si El Cucurrucucú defendía fervientemente su creencia en el destino, pues que bueno. Si la Rrorra sostenía que el destino no existe, pues allá ella. Vive y deja vivir ha sido mi filosofía, pero Bertha no se conformó con las explicaciones de Víctor y le dijo con tono molesto:
-Eres todo un fraude, sigues siendo un vividor de las circunstancias y de las….
Víctor no la dejó terminar la frase y le preguntó que si qué mosca le había picado, le dijo que la reunión estaba muy buena como para echarla a perder con recriminaciones que no venían al caso, con preguntas pendejas, que lo dejará desayunar en paz, que la machaca estaba muy rica.
-No empieces, mejor tómate otro bacanora que mira que costó trabajo conseguirlo y la verdad lo traje especialmente para ustedes dos- propuso Víctor queriendo zanjar la discusión.
-¿Qué, y tú no vas a tomar o quieres emborracharnos?- respondió Bertha.
-Ves, estás bien margara. Al rato nomás falta que digas que al bacanora le eche algo.
-No lo dudo ni tantito, para eso te pintas solo- replicó Bertha y luego como no queriendo molestar se dirigió hacia mi para decirme – Verás, pregúntale a Amalia- hizo una pausa y concluyó preguntándole a Víctor- ¿Ya no te acuerdas?
Él apretó las mandíbulas, ni contestó ni se movió.
Me levanté de la mesa para acercarme a Bertha. Cuando estuve junto a ella le dije en un susurro: “No tienes corazón, Rrorra”.
Víctor continuó con su cara de pensativo. Cuando él pone esa cara no hay poder humano que lo agite. Entra en trance y es capaz de quedarse horas pensando en quién sabe quién o en qué sabe qué.
La Rrorra fue a la estufa y calentó a fuego lento una tortilla de harina. “Son de las que hacen las doñas de la Canal”, me dijo y le dio un trago al café negro que por cuestiones de la nueva estética femenina bebe sin azúcar.
-¿No tienes hambre, Víctor?- preguntó La Rrorra
- No
-Allá tú, pero no creo que sea para tanto que una simple pregunta te quite las ganas de desayunar- le respondió más tarde cuando ella ya había terminado con el taco de machaca-, además ¿acaso es tan estúpido preguntar si uno de ustedes cree en el destino?
Bertha entornó los ojos y frunció la boca. Por alguna razón que yo desconocía ella estaba molesta con Víctor. El buen humor que había esa mañana se evaporaba. Yo no dije nada solo los observé. Tenía sed así que crucé la cocina entre las sillas y me dirigí hacia el refrigerador. Cuando llegué al rincón donde estaba el refrigerador miré por la ventana: las nubes se veían cargadas y eran rojizas y hacía poco viento.
-¿Por qué dices eso? ¿Por qué dices que soy un vividor de las circunstancias?- le preguntó Víctor.
- Y de las mujeres, también- agregó Bertha.
Fue evidente que la aclaración de Bertha lo incomodó, sin embargo Víctor le dijo:
-Ya deja de meterte tanta porquería por la nariz y por una vez en tu vida razona las cosas que dices.
- Quieto veneno.
- Si tú crees que me he aprovechado de Amalia, ese es tu problema pero por favor supera ya tus traumas.
- Uta, qué cinismo el tuyo, ¡qué hijo de la chingada eres!
- Por favor no exageres Bertha- pidió Víctor- de veras, no exageres- Aspiró y exhaló tres veces seguidas y pausado deletreó:
¿Sabes qué?: tú- va-s -y- chin-gas- a- tu- ma-dre, pin-che-Rro-rra- dicho esto se quedó callado, puso cara de pensativo y ya no volvió a probar bocado.
Cuando Víctor cruzó la delgada línea de la tolerancia la reunión se heló como si hubiera caído un chipi-chipi de agua nieve. Bertha por más esfuerzos que hizo por espantar la mala vibra que provocaron sus comentarios no lo logró.
Ella llenó de nuevo la copa con bacanora, se la tomó de un sorbo, se levantó de la mesa, encendió un cigarro y dijo:
-Ahorita vengo.
La reunión que había empezado tan amigable se convirtió de pronto en un velorio con dos muertos ante mí esperando sepultura.
- Quieres explicarme que está pasando- le pedí a Víctor.
- Ahora no
- Oye, pero esto se está convirtiendo en un tremendo show, nomás falta que se agarren a…
- Tú tranqui, ya sabes cómo es ella cuando se mete coca y en serio son cosas de su infierno. Con ella no sabes por dónde le van a brincar sus demonios. A veces es tan siniestra que…
- ¿Por qué dices eso?
- Porque lleva un infierno en su mente.
- Y un cielo también-, agregué.
- El infierno está donde ahora Bertha está y mejor vamos a tomarnos el bacanora para aguantarle sus chingaderas- dijo y sirvió dos copas rebosantes.
Yo decidí fumar. Saqué un cigarro y estaba a punto de encenderlo cuando Víctor me ordenó sin levantar la mirada: “No fumes que me hace daño”. Volví a poner el cigarro en la cajetilla. Al ver a Víctor inclinado sobre la copa, estudiándola con ojos como de lente de joyero, prohibiéndome fumar de manera tan despótica comprendí que le tenía afecto.
-¿Quieres saber- preguntó- qué es lo que trae Bertha?
-Todo
-Primero: que la coca la está volviendo loca. Segundo: que entre ella y Amalia hubo o hay algo.
-¿De veras?
-¿Qué se siga metiendo coca o que sea amante de Amalia?
-Lo segundo- contesté.
- Pues parece que la pinche Rrorra todavía no supera que la flaca viva conmigo y sobre todo que ella sea feliz-dijo y agregó- ese es todo su problema.
- ¿Amalia te ha contado algo o son sospechas tuyas?, porque afirmar que la Rrora y Amalia son amantes o lo fueron, pues está cabrón mi hermano.
- Las vi una vez, fue sin querer- me dijo, se sonrojó y se quedó en silencio.
Respeté su mutismo. Por casi cinco minutos permanecimos mudos. Al notar la ausencia de Bertha decidí marcharme.
-Ya me voy, tengo cosas que hacer- dije a manera de despedida y quién sabe por que me disculpé con: y también me duele la cabeza.
Al salir de la casa de Bertha el viento me dio en la cara y sentí frío. Con paso sosegado, en un ineludible dejarse ir sencillo, sereno, fui hacia mi casa sin detenerme en ningún lugar.
Las nubes rojizas anunciaban nevada.

ELISEO GAXIOLA ALDAMA
ASUSTA TU AMOR

Como me asusta tu amor

tu amor tan abnegado

tan tuyo

tan sentido e inmerecido

poderoso amor

como quisiera sentirlo yo

y sufrirlo

estar a tu puerta tirado

esperando con frió

como me asusta tu voz

esa tu voz tierna y clara
y a la misma vez tan cargada

del poder de lo divino

tu mirada callada

me asusta
tan sumisa
tan piadosa

ojos enamorados

que besan el paisaje

con un amor que desconozco

Como quisiera amarte

Estar tirado a tus pies

Y que tu pasaras

Yo Inadvertido

Seguir la sombra de tu silueta

besarla en la tierra

y de mis besos hacer lodo

con lombrices

lodo pestilente fango

Y tu siguieras el camino

Sin mancharte un poro de tu piel

O tu vestido

Sin voltear tu cabeza

Altiva cantando te marcharas sin mas

y yo de ti

ni una lastima me ganara

en este mundo

ni en el venidero

y en la eternidad llorara este amor

que asesinas sin clemencia

como mi demonio me conseja

que mate esta pasión tan dispareja

con la fría indiferencia

Jesse Gerardo

martes, 7 de octubre de 2008

¿En qué forma te lo digo ?

¿En qué forma te lo digo ?
qué haré para que escuches
la inédita canción de mi latir ?
bajo la sombra de mis amores
haré énfasis de mi sentir.
En mi breve y simple historia
el paraíso contigo he conocido,
a las tres, a las cinco, a toda hora
perderte en mi abismo me ilusiona,
hoy, bueno o malo
todos tenemos un pasado
y en el espejo de tus ojos,
que a veces por amor veo azules,
convencida y sin revés he dicho
que eres lo que de niña he soñado,
que me habían robado la esperanza
y contigo la he recuperado;
ni siquiera pido interpretes
lo que con el alma ansío
porque estando en tu almohada,
temblando de emoción
y embriagada con tu aliento,
en el mar de mi deseo
extendiendo mis brazos te lo pido.
¿ De qué forma te lo digo ?
que es tuya mi alma entera,
que la luz de tu ser iluminó
mi presente, mi pasado aún dolido,
que muero por tener tu savia;
por tener tus besos impacientes,
adornes mi vientre con tu rosa
e inventes mi lluvia
de aurora, de noche y de prosa.
¿ De qué forma te lo digo amor ?
que duermo, despierto y te amo,
te entregué mis íntimos secretos,
me abandoné en tus brazos
cansada del naufragio,
busqué tu boca
como sedienta en el desierto,
te doy mi propuesta bajo la lluvia
y en la magia de luna llena,
con túnicas blancas
te entregué mis mares y montañas
con ámbar y valles color de viento,
llegué a ti sin imaginar
la magia inmensa de tu amor;
no me acordé de la crueldad,
ni la amargura, ni la costumbre
al dolor sin querer,
sin embargo y porque lo merezco
lo gris en tus brazos lo olvidé
y del árbol frondoso de recuerdos,
sólo me quedas tú
para curarme entre nubes e infinito.
¿ De qué manera te lo digo ?
si de todas formas ya te mencioné,
que necesito de tus horas,
de tu poesía de amor y rebeldía;
necesito la tibieza de tus besos
y la sinfonía de tu cuerpo,
tus gotitas del alma
y tus manos temblando de contento
para que calmes, estas ansias mías...


María del Carmen Pantoja