TODO DESORDENADO EL TEMPORARIO
PERFIL III
Junto con el olor del aserrín, de la carpintería de mi padre, el pueblo también se inundaba del olor de pan- pan de dulce, pan de sal- de la incansable tahonera que en esos años de infancia precoz, era mi madre; la recuerdo con su cabello oscuro, azul azabache, su escoba de hierba fresca, barriendo el horno, para prepararlo a fuego, calentarlo provincianamente , para luego, ya mantecados los moldes , con los panes de masa cruda, amasada con sudor y esfuerzo, llenar la barriga de barro del coiteco horno: Sobre mis espaldas ligero el peso de 6 o 7 años, testigo infante de un pueblo, que por los años aquellos, apenas si sumaba unos tres mil habitantes, pueblo de luz escasa, sino fuera por el violeta de las tardes. Decenas de niños-jóvenes nos reuníamos en tiernamente oscureciendo en la esquina de la carretera, a las puertas del molino de don Antonio Rivera, para jugar a las escondidas, entre las casas de un Ocozocuautla lleno de fantasmas; los bisabuelos que vuelven del destierro que es la muerte, a recorrer las calles del Paraje, de San Antonio, del Centro y de San Bernabé, para recorrer las calles que décadas antes guardaron las huellas de su paso entre el vecindario. Ya se me olvidaron los nombres de aquellos parientes-amigos de juego, hoy el juego de la memoria, me juega a las escondidas y sólo, veo las lejanas imágenes de Lalo, Luis, Victorino y los demás, el tiempo los fue diluyendo.
La escuela Benito Juárez, en pleno centro, al lado de la Iglesia grande y del mercado, la vieja Casona del Pueblo ( que por cierto, nunca fue del pueblo ), en ella, en la escuela cursé mis primeros años de primaria, hasta tercer grado, con el clasico izamiento de bandera a las 05:00 de la madrugada, el arroz con leche de a 10 y 20 Ctvs en el parque, los niños tamboreros, la nana benita, ay, las cosas del viejo y querido pueblo.
martes, 30 de diciembre de 2008
LA MAS HERMOSA LUZ
LA LUNA ES
LA MAS HERMOSA LUZ
DE AMOR.
ENTRA POR TU VENTANA
Y ALUMBRA
TU DESNUDO CUERPO
Y TAMBIEN
ALUMBRA MI MAS DULCE RECUERDO
-TU-
SE POSA EN LA PIEL
DEL ZOOLOGICO MAS GRANDE.
EL MUNDO.
SE ROZA CON LOS POETAS
Y ES LA CULPABLE
DE TODOS LOS VERSOS.
SE PLANTA EN MITAD DE LAS NOCHES
Y EN LA TERNURA DE ALGUNAS MAÑANAS
COMO LA DAMA DEL UNIVERSO.
ME MANDA UNOS VERSOS DE CARAMELO
QUE SABEN A TUS BESOS.
LA LUNA ME PONE LOCO
SIEMPRE; PORQUE TE QUIERO.
CON TODA EL ALMA TE QUIERO.
YA ME VOY,
A VER LA LUNA MI AMOR,
PORQUE DIBUJA TU CUERPO
( QUE ES MI CARAMELO )
YA ME VOY
A RECORRER TU UNIVERSO
LA MAS HERMOSA LUZ
DE AMOR.
ENTRA POR TU VENTANA
Y ALUMBRA
TU DESNUDO CUERPO
Y TAMBIEN
ALUMBRA MI MAS DULCE RECUERDO
-TU-
SE POSA EN LA PIEL
DEL ZOOLOGICO MAS GRANDE.
EL MUNDO.
SE ROZA CON LOS POETAS
Y ES LA CULPABLE
DE TODOS LOS VERSOS.
SE PLANTA EN MITAD DE LAS NOCHES
Y EN LA TERNURA DE ALGUNAS MAÑANAS
COMO LA DAMA DEL UNIVERSO.
ME MANDA UNOS VERSOS DE CARAMELO
QUE SABEN A TUS BESOS.
LA LUNA ME PONE LOCO
SIEMPRE; PORQUE TE QUIERO.
CON TODA EL ALMA TE QUIERO.
YA ME VOY,
A VER LA LUNA MI AMOR,
PORQUE DIBUJA TU CUERPO
( QUE ES MI CARAMELO )
YA ME VOY
A RECORRER TU UNIVERSO
lunes, 17 de noviembre de 2008

En un bohemio mano a mano, estuvieron los poetas, Gastón Rochín, de Puerto Peñasco, Sonora y Julio César Sarmiento Esquinca, radicado en Nogales, Sonora. La noche fue un relámpago de eternidad poetica, ya que ambos, también declamadores, le rindieron culto a Eros, a la Patria y al Amor. Quda la promesa, por parte de Rochín, de sentarse a la mesa de Sarmiento, en la frontera más importante del Estado.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Por si la imagen llegara lejos, a las pupilas de quien nostalgia el recuerdo, de quien añora una mirada, una palabra, al finalizar el día e iniciar la noche, va.
domingo, 2 de noviembre de 2008
DE CARNE Y HUESO LA POESIA

De carne y hueso, la mujer, las mujeres en la poesía, tal como aparecen en la gráfica, la poeta, María del Carmen Pantoja Hernández y su hija, Ludmila Guzmán Pantoja, doctora en Biotecnología, estudiosa de plantas con actividad biológica, sobre insectos, plagas.
La mujer, las mujeres, en el concepto de la vida, una pluma, un microscópio, un canto, un atardecer, una luna, cielo estrellado, selva desierto, una hoja que cae, una flor que se abre. Madre e hija, poesía y tierra.
La mujer, las mujeres, en el concepto de la vida, una pluma, un microscópio, un canto, un atardecer, una luna, cielo estrellado, selva desierto, una hoja que cae, una flor que se abre. Madre e hija, poesía y tierra.
DIME LUNA
DIME LUNA
Te miro refulgente…luminosa,
eres por muchos admirada
casi siempre estás misteriosa,
¡regalas la belleza en tu mirada!.
A veces estoy como tú…radiante,
otras me cohíbo, estoy desolada,
de un tiempo a éste me comporto
como una inexperta adolescente.
Mi mente de él ya no se aleja
¿por qué me atrae su mirar
si en otras pupilas se refleja
y en otra boca suele suspirar?
En su recuerdo quedo inmersa,
se disipa la pena y descontento,
mi corazón se acelera, se alegra,
mi sueño se inquieta, se dispersa.
Exaspero y me quedo sin aliento…
¡Ay…una nube opaca tu encanto!
me invaden diversas emociones
¡ya no sé ni lo que siento!
Dime…¿acaso estoy enamorada?
es mi dicha su cara angelical,
sus manos y su piel sin igual
¿será que la cordura estoy perdiendo?
Todas las noches admiro tu belleza,
y miro al sol perderse en el ocaso
y él, refugiado en otros brazos…
¿qué me dio ese hombre amado?
¡No te vayas, no me dejes con la duda!
Luna, de mis ojos no quites tu mirada,
¡ah…creo que está amaneciendo!
Sigo dudando y por él todavía delirando.
Autor: María del Carmen Pantoja Hernández
Te miro refulgente…luminosa,
eres por muchos admirada
casi siempre estás misteriosa,
¡regalas la belleza en tu mirada!.
A veces estoy como tú…radiante,
otras me cohíbo, estoy desolada,
de un tiempo a éste me comporto
como una inexperta adolescente.
Mi mente de él ya no se aleja
¿por qué me atrae su mirar
si en otras pupilas se refleja
y en otra boca suele suspirar?
En su recuerdo quedo inmersa,
se disipa la pena y descontento,
mi corazón se acelera, se alegra,
mi sueño se inquieta, se dispersa.
Exaspero y me quedo sin aliento…
¡Ay…una nube opaca tu encanto!
me invaden diversas emociones
¡ya no sé ni lo que siento!
Dime…¿acaso estoy enamorada?
es mi dicha su cara angelical,
sus manos y su piel sin igual
¿será que la cordura estoy perdiendo?
Todas las noches admiro tu belleza,
y miro al sol perderse en el ocaso
y él, refugiado en otros brazos…
¿qué me dio ese hombre amado?
¡No te vayas, no me dejes con la duda!
Luna, de mis ojos no quites tu mirada,
¡ah…creo que está amaneciendo!
Sigo dudando y por él todavía delirando.
Autor: María del Carmen Pantoja Hernández
martes, 28 de octubre de 2008
Porque se me hinche la gana...mi perfil II
Desde los cinco años de edad, más por uso de la razón y no por la edad, pues todo ese largo tiempo de mi vida así lo viví, aprecié mi crecimiento con el olor del campo, pasto, agua, estiércol ( buñiga en Sonora ), humo del fogón cuajado de leña en el interior de la casita de bajaré ( troncos, varillas silvestres de madera, lodo y paja con techos de teja, construida con las manos paternas y el lodo batido por mis piecitos de 5 abriles ) y el olor de las tortillas hechas a mano de maíz también molido rudimentariamente, de mi madre doña Zoila; el relincho de los caballos ( recuerdo al conejo y al bayo y una yegua alazana ), el mugir del ganado adulto, el balar de los becerros, el cacareo de las aves de corral y esos miles de sonidos que matizan el campo chiapaneco; el canto de los pájaros, el ríspido roce de los grillos; el sabor de las frutas silvestres, los nanchis, las papausas, las anonas, los jocotes ( ciruelos o arrayanes ) frutos de la región, las pitayas, que es el mismo nombre en muchas partespero diferente fruta, por ejemplo en Chiapas y Sonora ( unas de enredadera parasitaria y frutal y la otra de cactáceos ).
Luego, como canta Alberto Cortez, me fui muy lejos ( 5 kilómetros ) fue tiempo de estudios, pero con regresos a menudo, y me mandaron a coita, ocozocuautla, un pueblito, mi pueblito, a los 5 kilómetros del rancho Las Piedronas o a 20 de La Cienega, donde discurrían mis 6 años entre quehaceres “ vaqueriles ” y baños en la laguna o a la orilla del río.
Sin embargo, no dejó de ser, sólo mi cuerpo ( que nunca es mío ). Mi padre, don Humberto Sarmiento Maza, dejó el trabajo de cuidador de rancho ( del tío Oscar por cierto ) y volvió al suyo, muy cristiano, al auténtico, carpintero, aunque todo trabajo en mi padre fue auténtico, hasta el de Guiador de Ovejas del Señor; vuelvo al relato. En una carreta jalada por dos bueyes ( sin agraviar a nadie, pues la real academia ya legitima la otra acepción, Guey ) me llevaba de salida, a las 4 de la madrugada, al rancho del tío Eustaquio, el Mogn_no, no sé a que distancia, era un niño lleno de estrellas, pero eran unas cuatro horas entre la madrugada, el despertar de los pájaros, arroyitos, el despertar de los pájaros y el chirrido de la carreta.
Por fin, en el bosque de caoba y cedro, mi padre talaba, dos o tres altos árboles, casi siempre de cedro, olorosos cedros, los desramaba y así de vuelta al pueblo, al caer la tarde, al patio de la casa llena de jocotales y capulines y aunque era bajito el viejo, bajaba de la carreta los troncos largos cual si fuera gigante y allí, a punta de hacha de mano, los labraba, volviendo cuadrado lo redondo y mientras tanto, el pueblo, el ahora lejano pueblo de mis recuerdos, olía a madero, a dulce madero de cedro.
Luego, como canta Alberto Cortez, me fui muy lejos ( 5 kilómetros ) fue tiempo de estudios, pero con regresos a menudo, y me mandaron a coita, ocozocuautla, un pueblito, mi pueblito, a los 5 kilómetros del rancho Las Piedronas o a 20 de La Cienega, donde discurrían mis 6 años entre quehaceres “ vaqueriles ” y baños en la laguna o a la orilla del río.
Sin embargo, no dejó de ser, sólo mi cuerpo ( que nunca es mío ). Mi padre, don Humberto Sarmiento Maza, dejó el trabajo de cuidador de rancho ( del tío Oscar por cierto ) y volvió al suyo, muy cristiano, al auténtico, carpintero, aunque todo trabajo en mi padre fue auténtico, hasta el de Guiador de Ovejas del Señor; vuelvo al relato. En una carreta jalada por dos bueyes ( sin agraviar a nadie, pues la real academia ya legitima la otra acepción, Guey ) me llevaba de salida, a las 4 de la madrugada, al rancho del tío Eustaquio, el Mogn_no, no sé a que distancia, era un niño lleno de estrellas, pero eran unas cuatro horas entre la madrugada, el despertar de los pájaros, arroyitos, el despertar de los pájaros y el chirrido de la carreta.
Por fin, en el bosque de caoba y cedro, mi padre talaba, dos o tres altos árboles, casi siempre de cedro, olorosos cedros, los desramaba y así de vuelta al pueblo, al caer la tarde, al patio de la casa llena de jocotales y capulines y aunque era bajito el viejo, bajaba de la carreta los troncos largos cual si fuera gigante y allí, a punta de hacha de mano, los labraba, volviendo cuadrado lo redondo y mientras tanto, el pueblo, el ahora lejano pueblo de mis recuerdos, olía a madero, a dulce madero de cedro.
lunes, 27 de octubre de 2008
EL FRU FRU METROPOLITANO
EL FRU FRU METROPOLITANO
JCSE
Esta columna, llamada así por el roce de la seda francesa, en las grandes pasarelas metropolitanas, como esa gran Ubre ( perdón, quise escribir Urbe, pero la dedie así y así la dejé ) llamada Distrito Federal y donde muchos de nuestros conocidos deambulan en los pasillos donde se decide el destino del país, pretende comentar sobre dichos personajes y sus actividades, el fru fru político, pues bien, quien dejó el roce del fru fru metropolitano y se vino al roce de la mezclilla, el sombrero, la camisa cudrada y la bota picuda, dejando el Senado de la República, es SAMUEL MORENO y ahora anda de bellotero, digo, porque hay bellotas de Nogales, hasta Cananea, nomás de este lado, y andamos recogiéndolas, juntos por el norte y dejó con menos vaqueros al DF, se trajo al PABLO YEOMANS y al MARIANO QUIHUIS, bueno, este último es bellotero desde que nació ( aprovechamos para enviarle un abrazo por la muerte de su padre, porquito tarde pero s vale ¿ que no ? ), pues allí tienen al Lic. Moreno, que en días pasados ya se aventó la fórmula priísta ganadora, ni más ni menos que ABRAHAM ZAIED DABDOUB, SAMUEL MORENO Y MIGUEL POMPA CORELLA, aseguró que con esa la ganan, pos chance y sí...OTRO QUE DEJO VACIA la silla del fru fru senatorial, fue el otrora senador ALFONSO ELÍAS SERRANO y ahora también anda de vaquero jineteando la trajinada candidatura del PRI, al Gobierno del Estado, que ya la hacía suya desde que inició su actividad política en la cámara alta y ahora pos le tiraron un borrego y anda medio mal parado en dicha jineteada, pero eso si, hay que reconocerle al ex, que aprovechó bien “ la academia ” del Fru Fru Metropolitano...QUIEN ANDA AUN CON LAS PILAS BAJAS, es uno que anhela entrar al fru fru senatorial y pues aún no lo llaman, hablo del maestro FERMIN TRUJILLO, flamante Secretario General del Partido de la Nueva Alianza ( PANAL ) ¿ y la hummer apá ?, ah bueno, el despacha allá por la calle Durango de la colonia Roma y tiene a su lado un secretario muy comedido, pues que también le gusta el fru fru; de casualidad nos encontramos a Fermín Trujillo, en el aeropuerto y viajamos en el mismo vuelo, ya en Hermosillo, pues a tiro de resortera, le preguntamos, ¿ cuándo ocupa la silla maestro ? ¡ Pos cuando me llamen ! contestó, pos ojala no se tarden mucho porque con su estilo característico, queremos verlo cerquita de BELTRONES y a propósito de MANLIO FABIO BELTRONES, vale la pena comentarles que es todo un señorón para los medios impresos y electrónicos del fru fru defeño, casi todos los días en cámara y sin duda que tiene gran manejo en eso de la política de altura, incluso, dicen las lenguas viperinas, que sí arregló con EDUARDO BURS CASTELO, el acuerdo por la unidad en el PRI y pos de allí viene esa fórmula antes descrita para Nogales...OTRO QUE SE MUEVE BIEN EN EL Distrito Federal, es GULLERMO PADRES ELIAS, sin duda experimentado político, que hasta ahorita no ha perdido una y es la carta más fuerte del PAN, que incluso, algunos en Hermosillo lo ven como un posible peligroso y tiene carisma el chico, sabe dirigirse a las masas y a los medios, toma vuelo el senador, y aunque ya no quiere hablar de su posible candidatura por la acalambrada que le pegaron en el Consejo Electoral, tiene su modito el cananense de decir que si la quiere...EL QUE YA NO VOLVIO NI A DECIR PIO, esta boquita es mía, es el diputado CARLOS NAVARRO SUGICH, después de tanto cacareo, que si ya se había residenciado en Nogales, porque iba a buscar la Presidencia Municipal, que estaba seguro que la ganaba por la cantidad de gestiones en bien de los fronterizos y tralala tralala, por ya no hubo más, silencio, los caporales están durmiento, pero todavía sigue en el DF, despachando en la Cámara de Diputados y devez en cuando un viajecito al verdadero fru fru europeo, a conferencias y seminarios al viejo mundo...IGUAL ESTÁ SU HOMÓNIMO, igual de callado digo, CARLOS NAVARRO LOPEZ, el del PRD, bueno, pues con tanto alboroto al interior de dicho partido, hasta los de Nogales andan calladitos, hasta que no se unan de nuevo o se separen para siempre, las dos alas dizque izquierdistas del Partido del Sol Azteca, pero dijeron hace tiempo que el diputado quería la candidatura por el PRD para gobernar Sonora...JAVIER CASTELO PARADA, también calladito, pero dicen que no nos va bien con los calladitos porque hacen mucho daño y por eso hay que estar atentos del fru fru, lo mismo haremos con otro que si la quiere, pero no sabemos porque está calmadito en Sonora es CARLOS ERNESTO “ EL BEBO ” ZATARAIN y sabemos que también es cercano de Beltrones, pero como dije antes, parece hubo arreglo en esta entidad y ya sabremos en poco tiempo más, por ahora, ya no más...FRU FRU...
JCSE
Esta columna, llamada así por el roce de la seda francesa, en las grandes pasarelas metropolitanas, como esa gran Ubre ( perdón, quise escribir Urbe, pero la dedie así y así la dejé ) llamada Distrito Federal y donde muchos de nuestros conocidos deambulan en los pasillos donde se decide el destino del país, pretende comentar sobre dichos personajes y sus actividades, el fru fru político, pues bien, quien dejó el roce del fru fru metropolitano y se vino al roce de la mezclilla, el sombrero, la camisa cudrada y la bota picuda, dejando el Senado de la República, es SAMUEL MORENO y ahora anda de bellotero, digo, porque hay bellotas de Nogales, hasta Cananea, nomás de este lado, y andamos recogiéndolas, juntos por el norte y dejó con menos vaqueros al DF, se trajo al PABLO YEOMANS y al MARIANO QUIHUIS, bueno, este último es bellotero desde que nació ( aprovechamos para enviarle un abrazo por la muerte de su padre, porquito tarde pero s vale ¿ que no ? ), pues allí tienen al Lic. Moreno, que en días pasados ya se aventó la fórmula priísta ganadora, ni más ni menos que ABRAHAM ZAIED DABDOUB, SAMUEL MORENO Y MIGUEL POMPA CORELLA, aseguró que con esa la ganan, pos chance y sí...OTRO QUE DEJO VACIA la silla del fru fru senatorial, fue el otrora senador ALFONSO ELÍAS SERRANO y ahora también anda de vaquero jineteando la trajinada candidatura del PRI, al Gobierno del Estado, que ya la hacía suya desde que inició su actividad política en la cámara alta y ahora pos le tiraron un borrego y anda medio mal parado en dicha jineteada, pero eso si, hay que reconocerle al ex, que aprovechó bien “ la academia ” del Fru Fru Metropolitano...QUIEN ANDA AUN CON LAS PILAS BAJAS, es uno que anhela entrar al fru fru senatorial y pues aún no lo llaman, hablo del maestro FERMIN TRUJILLO, flamante Secretario General del Partido de la Nueva Alianza ( PANAL ) ¿ y la hummer apá ?, ah bueno, el despacha allá por la calle Durango de la colonia Roma y tiene a su lado un secretario muy comedido, pues que también le gusta el fru fru; de casualidad nos encontramos a Fermín Trujillo, en el aeropuerto y viajamos en el mismo vuelo, ya en Hermosillo, pues a tiro de resortera, le preguntamos, ¿ cuándo ocupa la silla maestro ? ¡ Pos cuando me llamen ! contestó, pos ojala no se tarden mucho porque con su estilo característico, queremos verlo cerquita de BELTRONES y a propósito de MANLIO FABIO BELTRONES, vale la pena comentarles que es todo un señorón para los medios impresos y electrónicos del fru fru defeño, casi todos los días en cámara y sin duda que tiene gran manejo en eso de la política de altura, incluso, dicen las lenguas viperinas, que sí arregló con EDUARDO BURS CASTELO, el acuerdo por la unidad en el PRI y pos de allí viene esa fórmula antes descrita para Nogales...OTRO QUE SE MUEVE BIEN EN EL Distrito Federal, es GULLERMO PADRES ELIAS, sin duda experimentado político, que hasta ahorita no ha perdido una y es la carta más fuerte del PAN, que incluso, algunos en Hermosillo lo ven como un posible peligroso y tiene carisma el chico, sabe dirigirse a las masas y a los medios, toma vuelo el senador, y aunque ya no quiere hablar de su posible candidatura por la acalambrada que le pegaron en el Consejo Electoral, tiene su modito el cananense de decir que si la quiere...EL QUE YA NO VOLVIO NI A DECIR PIO, esta boquita es mía, es el diputado CARLOS NAVARRO SUGICH, después de tanto cacareo, que si ya se había residenciado en Nogales, porque iba a buscar la Presidencia Municipal, que estaba seguro que la ganaba por la cantidad de gestiones en bien de los fronterizos y tralala tralala, por ya no hubo más, silencio, los caporales están durmiento, pero todavía sigue en el DF, despachando en la Cámara de Diputados y devez en cuando un viajecito al verdadero fru fru europeo, a conferencias y seminarios al viejo mundo...IGUAL ESTÁ SU HOMÓNIMO, igual de callado digo, CARLOS NAVARRO LOPEZ, el del PRD, bueno, pues con tanto alboroto al interior de dicho partido, hasta los de Nogales andan calladitos, hasta que no se unan de nuevo o se separen para siempre, las dos alas dizque izquierdistas del Partido del Sol Azteca, pero dijeron hace tiempo que el diputado quería la candidatura por el PRD para gobernar Sonora...JAVIER CASTELO PARADA, también calladito, pero dicen que no nos va bien con los calladitos porque hacen mucho daño y por eso hay que estar atentos del fru fru, lo mismo haremos con otro que si la quiere, pero no sabemos porque está calmadito en Sonora es CARLOS ERNESTO “ EL BEBO ” ZATARAIN y sabemos que también es cercano de Beltrones, pero como dije antes, parece hubo arreglo en esta entidad y ya sabremos en poco tiempo más, por ahora, ya no más...FRU FRU...
LA KATERVA
LA KATERVA
¡ LA KATERVA, SI ENERVA ! PUERTO PEÑASCO
Julio César Sarmiento
Si vas a Puerto Peñasco y no visitas el Lobby del Resort Mayan Palace a escuchar al grupo musical del momento La Katerva, salsero, tropical y trovador, haz de cuenta que no fuiste a las más bellas playas del Estado de Sonora, porque son quienes hacen bailar y enervarse a todo quien los escucha; La Caterva un grupo conformado internacionalmente de Nogales y dirigidos por Jesse Gerardo, igual de Nogales, Saúl Morales piano y teclados, José Ellis de Nuevo México, Alfonso Flores de España y Gerardo Gerardo de Nogales, conforman tan singular Katerva.
Todo empezó con la llegada al Puerto de Jesse Gerardo, sólo con su guitarra, su mochila de sueños sobre una Patria Rota y sus Elementos Necesarios, procedente de Nogales, de sus noches bohemias y de literatura musicalizada, horas de la Casa Vieja y La Tórtola, Ambiente de Los Columpios del General: Allí llego en pos de una nueva aventura, sin resultado con su vieja mochila.
Hubo que trajinar entre las calles y callejas de Peñasco, analizando, observando, percatándose de que es un nuevo mercado, y se actualiza, admite su nueva faceta de salsero, de música cubana, tropical, bailable y acomoda sus temas para tocarle al turismo, al que hace bailar y empieza a llenar los bares donde toca y canta, hoy, a cuatro años de su llegada, su mejor espacio es el Lobby del Resort Mayan Palace, igual la Barra Vieja, pero ahora con La Katerva, juntando los años, tres.
“ Hoy La Katerva, se vende como pan caliente en todas partes, en los bares, en los hoteles, en las fiestas privadas y hasta en la playa después de las cuatro de la madrugada, alegrando a los turistas, a los de acá y a los de allá ” Comentó para ANÁLISIS, Jesse Gerardo, principal promotor de Katerva, el grupo que hasta otros músicos van a escuchar.
En el Festival de Jazz By The See, en el que se reúnen grupos musicales de corte internacional, de México y Estados Unidos, fue precisamente La katerva, el grupo anfitrión, con notable impacto entre la concurrencia y los músicos participantes.
Podrás encontrar videos en youtobe, Katerva, Puerto Peñasco www,myspace.com/lakaterva y e información extra jessegerardoarrobahotmail.com o al celular 638 38 4 30 72
¡ LA KATERVA, SI ENERVA ! PUERTO PEÑASCO
Julio César Sarmiento
Si vas a Puerto Peñasco y no visitas el Lobby del Resort Mayan Palace a escuchar al grupo musical del momento La Katerva, salsero, tropical y trovador, haz de cuenta que no fuiste a las más bellas playas del Estado de Sonora, porque son quienes hacen bailar y enervarse a todo quien los escucha; La Caterva un grupo conformado internacionalmente de Nogales y dirigidos por Jesse Gerardo, igual de Nogales, Saúl Morales piano y teclados, José Ellis de Nuevo México, Alfonso Flores de España y Gerardo Gerardo de Nogales, conforman tan singular Katerva.
Todo empezó con la llegada al Puerto de Jesse Gerardo, sólo con su guitarra, su mochila de sueños sobre una Patria Rota y sus Elementos Necesarios, procedente de Nogales, de sus noches bohemias y de literatura musicalizada, horas de la Casa Vieja y La Tórtola, Ambiente de Los Columpios del General: Allí llego en pos de una nueva aventura, sin resultado con su vieja mochila.
Hubo que trajinar entre las calles y callejas de Peñasco, analizando, observando, percatándose de que es un nuevo mercado, y se actualiza, admite su nueva faceta de salsero, de música cubana, tropical, bailable y acomoda sus temas para tocarle al turismo, al que hace bailar y empieza a llenar los bares donde toca y canta, hoy, a cuatro años de su llegada, su mejor espacio es el Lobby del Resort Mayan Palace, igual la Barra Vieja, pero ahora con La Katerva, juntando los años, tres.
“ Hoy La Katerva, se vende como pan caliente en todas partes, en los bares, en los hoteles, en las fiestas privadas y hasta en la playa después de las cuatro de la madrugada, alegrando a los turistas, a los de acá y a los de allá ” Comentó para ANÁLISIS, Jesse Gerardo, principal promotor de Katerva, el grupo que hasta otros músicos van a escuchar.
En el Festival de Jazz By The See, en el que se reúnen grupos musicales de corte internacional, de México y Estados Unidos, fue precisamente La katerva, el grupo anfitrión, con notable impacto entre la concurrencia y los músicos participantes.
Podrás encontrar videos en youtobe, Katerva, Puerto Peñasco www,myspace.com/lakaterva y e información extra jessegerardoarrobahotmail.com o al celular 638 38 4 30 72
miércoles, 15 de octubre de 2008
EL DESAYUNO
El Desayuno
Recuerdo que sólo quedaba un poco de machaca en mi plato del desayuno que nos invitó Bertha en su casa cuando ella preguntó si creíamos en el destino. Un día antes había hablado por teléfono al lugar donde trabajo. Francisco, él es compañero de trabajo, contestó y pasó la llamada. Te habla una tal Bertha, me advirtió.
-Qué pasa- dije a Bertha a manera de saludo con el teléfono pegado a la oreja mientras redactaba una nota sobre el suicidio de un preso.
-Mañana a eso de las ocho ven a la casa a desayunar va a haber machaca, frijoles con panela y tortillas de harina. No faltes, Víctor también vendrá- me invitó y sin darme chance de decir si o no puedo ir, colgó.
Quien sabe por que pero ese viernes no me emborrache así que la mañana del sábado aparecí un poco antes de las ocho cargando con unos libros propiedad de Bertha que ella ya daba por perdidos.
- ¿Tú los tenías?- dijo al ver los libros, luego saludó con un beso en la mejilla y me invitó a pasar a su casa.
Cinco minutos después Víctor tocó a la puerta con golpes secos y espaciados. Salió del umbral con una botella de bacanora del mejor que había conseguido a través de un amigo suyo que trabajaba de mayordomo en el rancho de su tío.
Si bien la casa de Bertha es chica, la cocina se ajusta lo suficiente como para que una cocineta, un refrigerador, una barra de madera y cuatro sillas no estorben. Nos sentíamos cómodos en la cocina y pensé en ese momento que jamás había estado en reunión tan amena que al principio de aquel desayuno. Comimos, tomamos, reímos y hablamos como amigos que fuimos hace años.
Víctor había vuelto de uno de sus misteriosos viajes. Inexplicablemente, ya que él nunca habla de sus andanzas, dijo que había estado en el desierto. Platicó de un lugar extraño, mágico, sin gente a los alrededores, con dunas de arena fina, de un cielo al atardecer color bermellón con franjas moradas y animales raros. Quise saber la ubicación exacta del lugar y él respondió seco “a un kilómetro antes de llegar al Cerro del Pinacate”. Más tarde me confió que pensó: “este cabrón se está burlando de mi, no me cree”.
Estábamos comiendo cuando alguien sonó el timbre de la casa. Bertha dejó que repiqueteara, nosotros no dijimos nada, solo escuchamos. Cuando los timbrazos cesaron ella salió de la cocina; al rato regresó y entre las manos sostenía una copa tequilera que llenó de bacanora. Desde ese momento que la vi Bertha me dio mala vibra: Tiritaba como si se hubiese bañado con agua fría en pleno invierno, oprimía con la mano izquierda la copa con bacanora y se la echó de un trago. Lo primero que hizo después de tomarse el bacanora fue decirnos que iba al baño. Apenas salió de la cocina le pregunté a Víctor que estaba observando un dibujo impreso en una de las tazas con café:
-¿Y a esta qué le pasa?
-De seguro le entró la pálida, dijo.
-Pero si ya dejó de meterse tanta chingadera por la nariz.
-Eso crees tú.
Como Víctor ya no dijo nada di por hecho que la Rrorra, así le decimos a Bertha, seguía metiéndose hasta por el culo coca de la mala.
Cuando salió del baño ya no temblaba y se sentó frente a Víctor. En vez de comer hizo un lado el plato, llenó otra vez la copa, se la tomó al hilo, luego otra y la tercera la saboreó a sorbitos. Cuando Víctor se levantó para servirse café, la Rrorra aprovechó el momento para decirme que no me preocupara, que ya no se metía coca, “acompáñame con un trago” me pidió y le hice caso.
Una vez que nos tomamos las copas Bertha empezó a decir simplezas.
Siempre que veo a Bertha en ese estado me cuesta trabajo explicar lo que siento. Si bien ella no es una mujer dotada de hermosura cuenta con un atractivo, con un encanto digamos especial: es morena, tiene los ojos grandes y negros, su boca carnosa atrae la mirada, su cabello largo y rizado. Su cuerpo me recuerda a la mujer que representa a la patria en la portada de los libros viejos de texto de primaria. Si la observo por detrás sus esplendidas nalgas traen a mi memoria la noche en que ella me dio un inesperado regalo de cumpleaños. Sin embargo en ocasiones es grotesca, pero me enorgullece que esporádicamente duerma conmigo.
Una mañana estaba yo debajo de la regadera con la cabeza enjabonada, cuando se abrió la puerta del baño. Levanté la cortina y vi a Bertha vestida de blanco. Por un momento pensé que había entrado creyendo que el baño estaba desocupado y que en el momento en que viera que yo estaba en la regadera iba a salir. No fue así. Bertha cerró la puerta, fue a la regadera, descorrió la cortina y se arrodilló frente a mí. Apenas tuve tiempo de cerrar las llaves del agua para no salpicarla. Acabé agarrándome del cortinero y pensé: debo estar volviéndome loco, porque esta mujer me encanta.
En esas estaba cuando la inesperada pregunta de Bertha ¿ustedes creen en el destino? alteró el ritmo de esa mañana.
El Cucurrucucú, así le decimos a Víctor, dejó el tenedor en el plato, dibujó una mueca parecida a la que componen los presuntuosos cuando sonríen y le dijo a Bertha:
-Simplemente el destino es la suma de las casualidades que se presentan y los efectos de esos encuentros se quedan contigo para siempre.
Con esa frescura que le caracteriza cuando quiere joder a alguien, Bertha me dijo despacio pero lo suficientemente audible como para que el Cucurrucucú la escuchara:
-Uy que filósofo está Víctor esta mañana, seguro polemizó con Amalia sobre ética y religión.
-¿Qué es el destino?- preguntó Víctor- A ver Bertha, dime, ¿Para ti que es el destino?
-El destino – contestó Bertha- no existe.
- Si existe. Y como te dije el destino se conforma de casualidades bien diseñadas. Mira, las caprichosas circunstancias, esas casualidades que te transforman sin prisa en alguien desconocido, suelen llegar sin aspavientos, sin mostrarse complejas y de pronto te atrapan y ya eres otro completamente opuesto, diferente- razonó Víctor
Definitivamente un determinado creyente del destino, todo un fatalista es el buen Víctor, me dije hastiado de la conversación pero dejé que las cosas fluyeran. Si El Cucurrucucú defendía fervientemente su creencia en el destino, pues que bueno. Si la Rrorra sostenía que el destino no existe, pues allá ella. Vive y deja vivir ha sido mi filosofía, pero Bertha no se conformó con las explicaciones de Víctor y le dijo con tono molesto:
-Eres todo un fraude, sigues siendo un vividor de las circunstancias y de las….
Víctor no la dejó terminar la frase y le preguntó que si qué mosca le había picado, le dijo que la reunión estaba muy buena como para echarla a perder con recriminaciones que no venían al caso, con preguntas pendejas, que lo dejará desayunar en paz, que la machaca estaba muy rica.
-No empieces, mejor tómate otro bacanora que mira que costó trabajo conseguirlo y la verdad lo traje especialmente para ustedes dos- propuso Víctor queriendo zanjar la discusión.
-¿Qué, y tú no vas a tomar o quieres emborracharnos?- respondió Bertha.
-Ves, estás bien margara. Al rato nomás falta que digas que al bacanora le eche algo.
-No lo dudo ni tantito, para eso te pintas solo- replicó Bertha y luego como no queriendo molestar se dirigió hacia mi para decirme – Verás, pregúntale a Amalia- hizo una pausa y concluyó preguntándole a Víctor- ¿Ya no te acuerdas?
Él apretó las mandíbulas, ni contestó ni se movió.
Me levanté de la mesa para acercarme a Bertha. Cuando estuve junto a ella le dije en un susurro: “No tienes corazón, Rrorra”.
Víctor continuó con su cara de pensativo. Cuando él pone esa cara no hay poder humano que lo agite. Entra en trance y es capaz de quedarse horas pensando en quién sabe quién o en qué sabe qué.
La Rrorra fue a la estufa y calentó a fuego lento una tortilla de harina. “Son de las que hacen las doñas de la Canal”, me dijo y le dio un trago al café negro que por cuestiones de la nueva estética femenina bebe sin azúcar.
-¿No tienes hambre, Víctor?- preguntó La Rrorra
- No
-Allá tú, pero no creo que sea para tanto que una simple pregunta te quite las ganas de desayunar- le respondió más tarde cuando ella ya había terminado con el taco de machaca-, además ¿acaso es tan estúpido preguntar si uno de ustedes cree en el destino?
Bertha entornó los ojos y frunció la boca. Por alguna razón que yo desconocía ella estaba molesta con Víctor. El buen humor que había esa mañana se evaporaba. Yo no dije nada solo los observé. Tenía sed así que crucé la cocina entre las sillas y me dirigí hacia el refrigerador. Cuando llegué al rincón donde estaba el refrigerador miré por la ventana: las nubes se veían cargadas y eran rojizas y hacía poco viento.
-¿Por qué dices eso? ¿Por qué dices que soy un vividor de las circunstancias?- le preguntó Víctor.
- Y de las mujeres, también- agregó Bertha.
Fue evidente que la aclaración de Bertha lo incomodó, sin embargo Víctor le dijo:
-Ya deja de meterte tanta porquería por la nariz y por una vez en tu vida razona las cosas que dices.
- Quieto veneno.
- Si tú crees que me he aprovechado de Amalia, ese es tu problema pero por favor supera ya tus traumas.
- Uta, qué cinismo el tuyo, ¡qué hijo de la chingada eres!
- Por favor no exageres Bertha- pidió Víctor- de veras, no exageres- Aspiró y exhaló tres veces seguidas y pausado deletreó:
¿Sabes qué?: tú- va-s -y- chin-gas- a- tu- ma-dre, pin-che-Rro-rra- dicho esto se quedó callado, puso cara de pensativo y ya no volvió a probar bocado.
Cuando Víctor cruzó la delgada línea de la tolerancia la reunión se heló como si hubiera caído un chipi-chipi de agua nieve. Bertha por más esfuerzos que hizo por espantar la mala vibra que provocaron sus comentarios no lo logró.
Ella llenó de nuevo la copa con bacanora, se la tomó de un sorbo, se levantó de la mesa, encendió un cigarro y dijo:
-Ahorita vengo.
La reunión que había empezado tan amigable se convirtió de pronto en un velorio con dos muertos ante mí esperando sepultura.
- Quieres explicarme que está pasando- le pedí a Víctor.
- Ahora no
- Oye, pero esto se está convirtiendo en un tremendo show, nomás falta que se agarren a…
- Tú tranqui, ya sabes cómo es ella cuando se mete coca y en serio son cosas de su infierno. Con ella no sabes por dónde le van a brincar sus demonios. A veces es tan siniestra que…
- ¿Por qué dices eso?
- Porque lleva un infierno en su mente.
- Y un cielo también-, agregué.
- El infierno está donde ahora Bertha está y mejor vamos a tomarnos el bacanora para aguantarle sus chingaderas- dijo y sirvió dos copas rebosantes.
Yo decidí fumar. Saqué un cigarro y estaba a punto de encenderlo cuando Víctor me ordenó sin levantar la mirada: “No fumes que me hace daño”. Volví a poner el cigarro en la cajetilla. Al ver a Víctor inclinado sobre la copa, estudiándola con ojos como de lente de joyero, prohibiéndome fumar de manera tan despótica comprendí que le tenía afecto.
-¿Quieres saber- preguntó- qué es lo que trae Bertha?
-Todo
-Primero: que la coca la está volviendo loca. Segundo: que entre ella y Amalia hubo o hay algo.
-¿De veras?
-¿Qué se siga metiendo coca o que sea amante de Amalia?
-Lo segundo- contesté.
- Pues parece que la pinche Rrorra todavía no supera que la flaca viva conmigo y sobre todo que ella sea feliz-dijo y agregó- ese es todo su problema.
- ¿Amalia te ha contado algo o son sospechas tuyas?, porque afirmar que la Rrora y Amalia son amantes o lo fueron, pues está cabrón mi hermano.
- Las vi una vez, fue sin querer- me dijo, se sonrojó y se quedó en silencio.
Respeté su mutismo. Por casi cinco minutos permanecimos mudos. Al notar la ausencia de Bertha decidí marcharme.
-Ya me voy, tengo cosas que hacer- dije a manera de despedida y quién sabe por que me disculpé con: y también me duele la cabeza.
Al salir de la casa de Bertha el viento me dio en la cara y sentí frío. Con paso sosegado, en un ineludible dejarse ir sencillo, sereno, fui hacia mi casa sin detenerme en ningún lugar.
Las nubes rojizas anunciaban nevada.
ELISEO GAXIOLA ALDAMA
Recuerdo que sólo quedaba un poco de machaca en mi plato del desayuno que nos invitó Bertha en su casa cuando ella preguntó si creíamos en el destino. Un día antes había hablado por teléfono al lugar donde trabajo. Francisco, él es compañero de trabajo, contestó y pasó la llamada. Te habla una tal Bertha, me advirtió.
-Qué pasa- dije a Bertha a manera de saludo con el teléfono pegado a la oreja mientras redactaba una nota sobre el suicidio de un preso.
-Mañana a eso de las ocho ven a la casa a desayunar va a haber machaca, frijoles con panela y tortillas de harina. No faltes, Víctor también vendrá- me invitó y sin darme chance de decir si o no puedo ir, colgó.
Quien sabe por que pero ese viernes no me emborrache así que la mañana del sábado aparecí un poco antes de las ocho cargando con unos libros propiedad de Bertha que ella ya daba por perdidos.
- ¿Tú los tenías?- dijo al ver los libros, luego saludó con un beso en la mejilla y me invitó a pasar a su casa.
Cinco minutos después Víctor tocó a la puerta con golpes secos y espaciados. Salió del umbral con una botella de bacanora del mejor que había conseguido a través de un amigo suyo que trabajaba de mayordomo en el rancho de su tío.
Si bien la casa de Bertha es chica, la cocina se ajusta lo suficiente como para que una cocineta, un refrigerador, una barra de madera y cuatro sillas no estorben. Nos sentíamos cómodos en la cocina y pensé en ese momento que jamás había estado en reunión tan amena que al principio de aquel desayuno. Comimos, tomamos, reímos y hablamos como amigos que fuimos hace años.
Víctor había vuelto de uno de sus misteriosos viajes. Inexplicablemente, ya que él nunca habla de sus andanzas, dijo que había estado en el desierto. Platicó de un lugar extraño, mágico, sin gente a los alrededores, con dunas de arena fina, de un cielo al atardecer color bermellón con franjas moradas y animales raros. Quise saber la ubicación exacta del lugar y él respondió seco “a un kilómetro antes de llegar al Cerro del Pinacate”. Más tarde me confió que pensó: “este cabrón se está burlando de mi, no me cree”.
Estábamos comiendo cuando alguien sonó el timbre de la casa. Bertha dejó que repiqueteara, nosotros no dijimos nada, solo escuchamos. Cuando los timbrazos cesaron ella salió de la cocina; al rato regresó y entre las manos sostenía una copa tequilera que llenó de bacanora. Desde ese momento que la vi Bertha me dio mala vibra: Tiritaba como si se hubiese bañado con agua fría en pleno invierno, oprimía con la mano izquierda la copa con bacanora y se la echó de un trago. Lo primero que hizo después de tomarse el bacanora fue decirnos que iba al baño. Apenas salió de la cocina le pregunté a Víctor que estaba observando un dibujo impreso en una de las tazas con café:
-¿Y a esta qué le pasa?
-De seguro le entró la pálida, dijo.
-Pero si ya dejó de meterse tanta chingadera por la nariz.
-Eso crees tú.
Como Víctor ya no dijo nada di por hecho que la Rrorra, así le decimos a Bertha, seguía metiéndose hasta por el culo coca de la mala.
Cuando salió del baño ya no temblaba y se sentó frente a Víctor. En vez de comer hizo un lado el plato, llenó otra vez la copa, se la tomó al hilo, luego otra y la tercera la saboreó a sorbitos. Cuando Víctor se levantó para servirse café, la Rrorra aprovechó el momento para decirme que no me preocupara, que ya no se metía coca, “acompáñame con un trago” me pidió y le hice caso.
Una vez que nos tomamos las copas Bertha empezó a decir simplezas.
Siempre que veo a Bertha en ese estado me cuesta trabajo explicar lo que siento. Si bien ella no es una mujer dotada de hermosura cuenta con un atractivo, con un encanto digamos especial: es morena, tiene los ojos grandes y negros, su boca carnosa atrae la mirada, su cabello largo y rizado. Su cuerpo me recuerda a la mujer que representa a la patria en la portada de los libros viejos de texto de primaria. Si la observo por detrás sus esplendidas nalgas traen a mi memoria la noche en que ella me dio un inesperado regalo de cumpleaños. Sin embargo en ocasiones es grotesca, pero me enorgullece que esporádicamente duerma conmigo.
Una mañana estaba yo debajo de la regadera con la cabeza enjabonada, cuando se abrió la puerta del baño. Levanté la cortina y vi a Bertha vestida de blanco. Por un momento pensé que había entrado creyendo que el baño estaba desocupado y que en el momento en que viera que yo estaba en la regadera iba a salir. No fue así. Bertha cerró la puerta, fue a la regadera, descorrió la cortina y se arrodilló frente a mí. Apenas tuve tiempo de cerrar las llaves del agua para no salpicarla. Acabé agarrándome del cortinero y pensé: debo estar volviéndome loco, porque esta mujer me encanta.
En esas estaba cuando la inesperada pregunta de Bertha ¿ustedes creen en el destino? alteró el ritmo de esa mañana.
El Cucurrucucú, así le decimos a Víctor, dejó el tenedor en el plato, dibujó una mueca parecida a la que componen los presuntuosos cuando sonríen y le dijo a Bertha:
-Simplemente el destino es la suma de las casualidades que se presentan y los efectos de esos encuentros se quedan contigo para siempre.
Con esa frescura que le caracteriza cuando quiere joder a alguien, Bertha me dijo despacio pero lo suficientemente audible como para que el Cucurrucucú la escuchara:
-Uy que filósofo está Víctor esta mañana, seguro polemizó con Amalia sobre ética y religión.
-¿Qué es el destino?- preguntó Víctor- A ver Bertha, dime, ¿Para ti que es el destino?
-El destino – contestó Bertha- no existe.
- Si existe. Y como te dije el destino se conforma de casualidades bien diseñadas. Mira, las caprichosas circunstancias, esas casualidades que te transforman sin prisa en alguien desconocido, suelen llegar sin aspavientos, sin mostrarse complejas y de pronto te atrapan y ya eres otro completamente opuesto, diferente- razonó Víctor
Definitivamente un determinado creyente del destino, todo un fatalista es el buen Víctor, me dije hastiado de la conversación pero dejé que las cosas fluyeran. Si El Cucurrucucú defendía fervientemente su creencia en el destino, pues que bueno. Si la Rrorra sostenía que el destino no existe, pues allá ella. Vive y deja vivir ha sido mi filosofía, pero Bertha no se conformó con las explicaciones de Víctor y le dijo con tono molesto:
-Eres todo un fraude, sigues siendo un vividor de las circunstancias y de las….
Víctor no la dejó terminar la frase y le preguntó que si qué mosca le había picado, le dijo que la reunión estaba muy buena como para echarla a perder con recriminaciones que no venían al caso, con preguntas pendejas, que lo dejará desayunar en paz, que la machaca estaba muy rica.
-No empieces, mejor tómate otro bacanora que mira que costó trabajo conseguirlo y la verdad lo traje especialmente para ustedes dos- propuso Víctor queriendo zanjar la discusión.
-¿Qué, y tú no vas a tomar o quieres emborracharnos?- respondió Bertha.
-Ves, estás bien margara. Al rato nomás falta que digas que al bacanora le eche algo.
-No lo dudo ni tantito, para eso te pintas solo- replicó Bertha y luego como no queriendo molestar se dirigió hacia mi para decirme – Verás, pregúntale a Amalia- hizo una pausa y concluyó preguntándole a Víctor- ¿Ya no te acuerdas?
Él apretó las mandíbulas, ni contestó ni se movió.
Me levanté de la mesa para acercarme a Bertha. Cuando estuve junto a ella le dije en un susurro: “No tienes corazón, Rrorra”.
Víctor continuó con su cara de pensativo. Cuando él pone esa cara no hay poder humano que lo agite. Entra en trance y es capaz de quedarse horas pensando en quién sabe quién o en qué sabe qué.
La Rrorra fue a la estufa y calentó a fuego lento una tortilla de harina. “Son de las que hacen las doñas de la Canal”, me dijo y le dio un trago al café negro que por cuestiones de la nueva estética femenina bebe sin azúcar.
-¿No tienes hambre, Víctor?- preguntó La Rrorra
- No
-Allá tú, pero no creo que sea para tanto que una simple pregunta te quite las ganas de desayunar- le respondió más tarde cuando ella ya había terminado con el taco de machaca-, además ¿acaso es tan estúpido preguntar si uno de ustedes cree en el destino?
Bertha entornó los ojos y frunció la boca. Por alguna razón que yo desconocía ella estaba molesta con Víctor. El buen humor que había esa mañana se evaporaba. Yo no dije nada solo los observé. Tenía sed así que crucé la cocina entre las sillas y me dirigí hacia el refrigerador. Cuando llegué al rincón donde estaba el refrigerador miré por la ventana: las nubes se veían cargadas y eran rojizas y hacía poco viento.
-¿Por qué dices eso? ¿Por qué dices que soy un vividor de las circunstancias?- le preguntó Víctor.
- Y de las mujeres, también- agregó Bertha.
Fue evidente que la aclaración de Bertha lo incomodó, sin embargo Víctor le dijo:
-Ya deja de meterte tanta porquería por la nariz y por una vez en tu vida razona las cosas que dices.
- Quieto veneno.
- Si tú crees que me he aprovechado de Amalia, ese es tu problema pero por favor supera ya tus traumas.
- Uta, qué cinismo el tuyo, ¡qué hijo de la chingada eres!
- Por favor no exageres Bertha- pidió Víctor- de veras, no exageres- Aspiró y exhaló tres veces seguidas y pausado deletreó:
¿Sabes qué?: tú- va-s -y- chin-gas- a- tu- ma-dre, pin-che-Rro-rra- dicho esto se quedó callado, puso cara de pensativo y ya no volvió a probar bocado.
Cuando Víctor cruzó la delgada línea de la tolerancia la reunión se heló como si hubiera caído un chipi-chipi de agua nieve. Bertha por más esfuerzos que hizo por espantar la mala vibra que provocaron sus comentarios no lo logró.
Ella llenó de nuevo la copa con bacanora, se la tomó de un sorbo, se levantó de la mesa, encendió un cigarro y dijo:
-Ahorita vengo.
La reunión que había empezado tan amigable se convirtió de pronto en un velorio con dos muertos ante mí esperando sepultura.
- Quieres explicarme que está pasando- le pedí a Víctor.
- Ahora no
- Oye, pero esto se está convirtiendo en un tremendo show, nomás falta que se agarren a…
- Tú tranqui, ya sabes cómo es ella cuando se mete coca y en serio son cosas de su infierno. Con ella no sabes por dónde le van a brincar sus demonios. A veces es tan siniestra que…
- ¿Por qué dices eso?
- Porque lleva un infierno en su mente.
- Y un cielo también-, agregué.
- El infierno está donde ahora Bertha está y mejor vamos a tomarnos el bacanora para aguantarle sus chingaderas- dijo y sirvió dos copas rebosantes.
Yo decidí fumar. Saqué un cigarro y estaba a punto de encenderlo cuando Víctor me ordenó sin levantar la mirada: “No fumes que me hace daño”. Volví a poner el cigarro en la cajetilla. Al ver a Víctor inclinado sobre la copa, estudiándola con ojos como de lente de joyero, prohibiéndome fumar de manera tan despótica comprendí que le tenía afecto.
-¿Quieres saber- preguntó- qué es lo que trae Bertha?
-Todo
-Primero: que la coca la está volviendo loca. Segundo: que entre ella y Amalia hubo o hay algo.
-¿De veras?
-¿Qué se siga metiendo coca o que sea amante de Amalia?
-Lo segundo- contesté.
- Pues parece que la pinche Rrorra todavía no supera que la flaca viva conmigo y sobre todo que ella sea feliz-dijo y agregó- ese es todo su problema.
- ¿Amalia te ha contado algo o son sospechas tuyas?, porque afirmar que la Rrora y Amalia son amantes o lo fueron, pues está cabrón mi hermano.
- Las vi una vez, fue sin querer- me dijo, se sonrojó y se quedó en silencio.
Respeté su mutismo. Por casi cinco minutos permanecimos mudos. Al notar la ausencia de Bertha decidí marcharme.
-Ya me voy, tengo cosas que hacer- dije a manera de despedida y quién sabe por que me disculpé con: y también me duele la cabeza.
Al salir de la casa de Bertha el viento me dio en la cara y sentí frío. Con paso sosegado, en un ineludible dejarse ir sencillo, sereno, fui hacia mi casa sin detenerme en ningún lugar.
Las nubes rojizas anunciaban nevada.
ELISEO GAXIOLA ALDAMA
ASUSTA TU AMOR
Como me asusta tu amor
tu amor tan abnegado
tan tuyo
tan sentido e inmerecido
poderoso amor
como quisiera sentirlo yo
y sufrirlo
estar a tu puerta tirado
esperando con frió
como me asusta tu voz
esa tu voz tierna y clara
y a la misma vez tan cargada
del poder de lo divino
tu mirada callada
me asusta
tan sumisa
tan piadosa
ojos enamorados
que besan el paisaje
con un amor que desconozco
Como quisiera amarte
Estar tirado a tus pies
Y que tu pasaras
Yo Inadvertido
Seguir la sombra de tu silueta
besarla en la tierra
y de mis besos hacer lodo
con lombrices
lodo pestilente fango
Y tu siguieras el camino
Sin mancharte un poro de tu piel
O tu vestido
Sin voltear tu cabeza
Altiva cantando te marcharas sin mas
y yo de ti
ni una lastima me ganara
en este mundo
ni en el venidero
y en la eternidad llorara este amor
que asesinas sin clemencia
como mi demonio me conseja
que mate esta pasión tan dispareja
con la fría indiferencia
Jesse Gerardo
Como me asusta tu amor
tu amor tan abnegado
tan tuyo
tan sentido e inmerecido
poderoso amor
como quisiera sentirlo yo
y sufrirlo
estar a tu puerta tirado
esperando con frió
como me asusta tu voz
esa tu voz tierna y clara
y a la misma vez tan cargada
del poder de lo divino
tu mirada callada
me asusta
tan sumisa
tan piadosa
ojos enamorados
que besan el paisaje
con un amor que desconozco
Como quisiera amarte
Estar tirado a tus pies
Y que tu pasaras
Yo Inadvertido
Seguir la sombra de tu silueta
besarla en la tierra
y de mis besos hacer lodo
con lombrices
lodo pestilente fango
Y tu siguieras el camino
Sin mancharte un poro de tu piel
O tu vestido
Sin voltear tu cabeza
Altiva cantando te marcharas sin mas
y yo de ti
ni una lastima me ganara
en este mundo
ni en el venidero
y en la eternidad llorara este amor
que asesinas sin clemencia
como mi demonio me conseja
que mate esta pasión tan dispareja
con la fría indiferencia
Jesse Gerardo
martes, 7 de octubre de 2008
¿En qué forma te lo digo ?
¿En qué forma te lo digo ?
qué haré para que escuches
la inédita canción de mi latir ?
bajo la sombra de mis amores
haré énfasis de mi sentir.
En mi breve y simple historia
el paraíso contigo he conocido,
a las tres, a las cinco, a toda hora
perderte en mi abismo me ilusiona,
hoy, bueno o malo
todos tenemos un pasado
y en el espejo de tus ojos,
que a veces por amor veo azules,
convencida y sin revés he dicho
que eres lo que de niña he soñado,
que me habían robado la esperanza
y contigo la he recuperado;
ni siquiera pido interpretes
lo que con el alma ansío
porque estando en tu almohada,
temblando de emoción
y embriagada con tu aliento,
en el mar de mi deseo
extendiendo mis brazos te lo pido.
¿ De qué forma te lo digo ?
que es tuya mi alma entera,
que la luz de tu ser iluminó
mi presente, mi pasado aún dolido,
que muero por tener tu savia;
por tener tus besos impacientes,
adornes mi vientre con tu rosa
e inventes mi lluvia
de aurora, de noche y de prosa.
¿ De qué forma te lo digo amor ?
que duermo, despierto y te amo,
te entregué mis íntimos secretos,
me abandoné en tus brazos
cansada del naufragio,
busqué tu boca
como sedienta en el desierto,
te doy mi propuesta bajo la lluvia
y en la magia de luna llena,
con túnicas blancas
te entregué mis mares y montañas
con ámbar y valles color de viento,
llegué a ti sin imaginar
la magia inmensa de tu amor;
no me acordé de la crueldad,
ni la amargura, ni la costumbre
al dolor sin querer,
sin embargo y porque lo merezco
lo gris en tus brazos lo olvidé
y del árbol frondoso de recuerdos,
sólo me quedas tú
para curarme entre nubes e infinito.
¿ De qué manera te lo digo ?
si de todas formas ya te mencioné,
que necesito de tus horas,
de tu poesía de amor y rebeldía;
necesito la tibieza de tus besos
y la sinfonía de tu cuerpo,
tus gotitas del alma
y tus manos temblando de contento
para que calmes, estas ansias mías...
María del Carmen Pantoja
qué haré para que escuches
la inédita canción de mi latir ?
bajo la sombra de mis amores
haré énfasis de mi sentir.
En mi breve y simple historia
el paraíso contigo he conocido,
a las tres, a las cinco, a toda hora
perderte en mi abismo me ilusiona,
hoy, bueno o malo
todos tenemos un pasado
y en el espejo de tus ojos,
que a veces por amor veo azules,
convencida y sin revés he dicho
que eres lo que de niña he soñado,
que me habían robado la esperanza
y contigo la he recuperado;
ni siquiera pido interpretes
lo que con el alma ansío
porque estando en tu almohada,
temblando de emoción
y embriagada con tu aliento,
en el mar de mi deseo
extendiendo mis brazos te lo pido.
¿ De qué forma te lo digo ?
que es tuya mi alma entera,
que la luz de tu ser iluminó
mi presente, mi pasado aún dolido,
que muero por tener tu savia;
por tener tus besos impacientes,
adornes mi vientre con tu rosa
e inventes mi lluvia
de aurora, de noche y de prosa.
¿ De qué forma te lo digo amor ?
que duermo, despierto y te amo,
te entregué mis íntimos secretos,
me abandoné en tus brazos
cansada del naufragio,
busqué tu boca
como sedienta en el desierto,
te doy mi propuesta bajo la lluvia
y en la magia de luna llena,
con túnicas blancas
te entregué mis mares y montañas
con ámbar y valles color de viento,
llegué a ti sin imaginar
la magia inmensa de tu amor;
no me acordé de la crueldad,
ni la amargura, ni la costumbre
al dolor sin querer,
sin embargo y porque lo merezco
lo gris en tus brazos lo olvidé
y del árbol frondoso de recuerdos,
sólo me quedas tú
para curarme entre nubes e infinito.
¿ De qué manera te lo digo ?
si de todas formas ya te mencioné,
que necesito de tus horas,
de tu poesía de amor y rebeldía;
necesito la tibieza de tus besos
y la sinfonía de tu cuerpo,
tus gotitas del alma
y tus manos temblando de contento
para que calmes, estas ansias mías...
María del Carmen Pantoja
viernes, 26 de septiembre de 2008
Angela
PRIMER CAPITULO
La busqué por todas partes. Rabioso por las calles sucias de esta ciudad. En los callejones, tránsito de borrachos, diletantes de alcohol puro, barato, en las esquinas donde se paran a fumar y a venderse las putitas mal vestidas de 200 pesos, en las cantinas y los bares, que son cientos, por no decir un chingo, los antros de variedad y los congales arreglados que trabajan las 24 horas del día, aún sabiendo que en ellos no la hallaría, pero quién quita y ella también me anduviese buscando; igual en las fonditas de mala muerte ( ¡ Y vaya que allí se encuentra alguno con la mala muerte! ), donde venden menudo sonorense a media noche, lo mismo que birria o burritos y tacos de carne asada o un gallo de mota o un perico de coca, total, la noche es madrota de todo los vicios y todos los pendejos; me metí por los cauces de los arroyos, abundantes en esta inhóspita topografía y me encontré con mujeres vestidas con cartón, con faldas y blusas de cartón, con miradas de cartón, con corazón de cartón desechado, cartón vagabundeado por los caminos de la miseria, pero, ninguna de estas pobres expulsadas era ella; habitan en los canales y los túneles, mujeres flacas y gordas, unas llenas de llagas purulentas y costras negras que se revuelcan en el lodo con el lúmpen del alcohol y la droga, escoria que ya no tiene credo ni esperanza; otras, de abdomen hinchado, todas de cabellos sucios, tiesos y enmarañados, llenos de piojos y liendres; hay niñas viejas y viejas viejas, unas desesperadas por conseguir una miseria de alcohol, una píldora, una pinta de chiva o de coca, mujeres niñas que te muestran su incipiente pelambre en el pubis y te ofrecen sexo sucio ( o nasty Sex, como dicen los gringos jaipos ), pero ella, no estaba allí; parecía que no estaba en ninguna parte; le pregunté a todo el que encontraba, hombre o mujer, joven o anciano; le pregunté hasta los perros y gatos callejeros, nadie me dijo nada, nadie supo nada.
En la cantina “ Los Dos Amigos ”, le pregunté al cantinero, al puto del “ Chino ”, que cuando me oyó soltó su pinchi y burda carcajada y entre su labia incomprensible por rápida y deshilvanada, me sugirió que mejor consultara a la Selena, la del misterio que te resuelve todo sin preguntarte nada, la vieja esa que corrieron no hace mucho del pueblo, la que tiene la solución de todo, para los malos y falsos amores y el mal agüero, la que construyó en “ su oficina ” un santuario de santos raros, como el Malverde que le hace milagros a los narcos y a la santa muerte que adoran muchos, una sarta de figuras y estampas, llenas de huesitos y veladoras, florecitas coloridas de papel y cuanta chingada que se le ocurrió para hacerlo más impresionante, hasta una calavera dizque dijo de puritita verdad, junto con una mano huesada, piezas que no te permite tocarlas, porque te cae la “ maldita ” , misma que me dijo en cuanto me leyó la baraja del Tarot, “ tienes mal de amores y de mala suerte, la brujería metida en tu cuerpo ”. Me roció la carne con agua de alcohol y agua de colonia Samborsn, junto con hierbas olorosas y a la vez curativas, me recorrió un blanquillo por los 1.72 centímetros longitudinales de mi anatomía y que cuando lo quebró en una charolita de plata según ella importada de Africa, salió cocido y escandalosamente amarillo, pero de Angela, no m dijo nada.
Hubieron días, muchos, que caminé como sonámbulo por las calles, con la misma ropa y la barba gris crecida, buscándola sin descanso, sin encontrar ningún rastro de aquella desaparecida, y siempre caía al mismo lugar, al departamento, donde pasamos tantas veces juntos. Todo lucía igual, salvo más lleno de polvo, aún cuando le pregunté a la Cristina, la dueña, por los datos sobre la arrendataria, no supo decirme nada, nomás que la renta estaba pagada un año completo, ninguna dirección ni el nombre de Angela.
Alguna vez, recorriendo las callejas, sentí el olor de su perfume, y como sabueso recorrí la calle, oliendo las puertas y husmeando en las rendijas, en ocasiones, salieron de las casas corriéndome, gritándome loco, degenerado y una larga lista de improperios y es que me doy cuenta, que a tanto tiempo de andarla buscando, andaba casi desarrapado, con los ojos brillantes mirando un punto perdido, no faltó quien me diera de golpes, me tirara agua caliente o basura o me echaron encima a los perros. Aún así, la seguí buscando por todas partes, poseído, endemoniado por su recuerdo y obsesivo por sus besos y el paraíso de su cuerpo...Hasta un buen día que recordé de nuestros locos paseos al campo, nuestras solitarias fogatas en las parcelas del rancherío “ El Cumeral ”, donde gozamos del caer de la tarde entre balidos y trinos, pájaros rojos y azules, como el canto de las tórtolas, admirando en los árboles sus hojas verdes y doradas, recorriendo las sendas de a pie, y así fue como encontramos unas ruinas de más de un centenar de años, puras paredes de adobe y en la que bajo los rayos atardecidos del sol, sin molestias mundanas hicimos el amor y nos juramos promesas; lugar al que muchas veces volvimos como adolescentes enamorados y la volvimos nuestra cabaña sin techo.
Se me ocurrió, un día cualquiera de regresar a esas ruinas y buscar alguna huella de Angela, con el antecedente de qu varias veces nos dejamos mensajes en las cortezas de Las Bellotas ( Encinas ) y los mesquites ( árbol de la media luna ), en el suelo con la hierba montaraz raspada, letras hechas con piedritas y ramas secas, una flor marchita, una ajada hoja de papel llena de versos, hasta una botella de vino llena.
Así es que me subí al carro rojo destartalado que traigo ( digo traía ), Geo de tres cilindros y que conocen casi todos los policías, por eso no me molestaron, me fui hasta El Cumeral, y que al llegar, saliendo casi del caserío, dirección a mis ruinas, las del monte, no las de mi cuerpo y alma en que me dejo la ausencia de Angela, , le pregunté por pura curiosidad a un viejo lugareño, baquiano del pueblito, el significado del rancho pueblo sobre su signifcado y me dijo, sepa, unos dicen que se trata de un montón de matas y otros que es una palabra acuñada por un trabajador del ferrocarril, ya que primero fue estación ferroviaria y que nadie preguntó que significaba. Ya contento tomé el camino, digo, medio contento, real de dos rodadas y me fui bordando la sequia, hasta llegar bajo El Membrillo, donde sentamos muchas tantas tardes, ella y yo, nuestras nalgas. El Sol, a pesar de los pesares, brillaba, eran las 11 de la mañana.
Me gustaba, o mejor dicho, siempre me gusta atormentarme un poco, dilatando el momento de disfrutar la esencia de las cosas, que así como en la carta que me dejó en su partida Angela, ahora, en este lugar campirano, me hice lento animal de monte y subí despacio, muy despacio, a cortos pasos, el cerro lleno de piedras y maleza espinosa, los 50 metros distantes a los restos de lo que fue una casa. De inmediato supe que Angela estuvo allí, sola, no sé hace cuanto tiempo, éste pasó sin darme cuenta sin reconocer fueron días, semanas, meses o años. De momento no supe explicarme esa certeza, hasta que recorrí metro a metro aquella derruida estancia. En una de las esquinas observé, la tierra removida y apenas saliendo a la superficie, llena de guijarros, trozos de ramas y hojarasca, unas amarillentas hojas, que parcían apergaminadas, corroídas por el viento y el sol, a mis ojos provocaban. Las tomé y entre mis manos, desgajándose, me incitaban a escarbar la tierra arenisca de este semidesierto. Las primeras, las llamativas, son las portadas de libros qu un día tuve entre mis manos en aquel departamento; Mario Bennedetti, García Marquez, Jaime Sabines, Pablo Neruda. Lo tomé como un mensaje previsto de la misteriosa, ahora misteriosa Angela, y seguro de encontrar más, algo que me dijera sobre su destino, los motivos de su ausencia, escarbé como loco la tierra, con mis manos, con mis uñas, sudando gota a gota. Angela, Angela, Angela.
Sangre gotean de mis dedos. Escarba. Escarba. Escarba. Manda el cerebro, la angustia, las ansias. Escarba. Escarba. Remuevo el suelo ansioso, ahondo el piso, me lastimo más las manos, se me quiebran las uñas, el sol ardiente cae sobre mi espalda y no me importa nada, el lagrimeo no detiene mi búsqueda. Escarba y escarba, topándome con piedras, restos de huesos de animales, talvez ardillas y pájaros porque son pequeños, pequeños huesos. Escarba, escarba. Angela, Angela.
Por fin, por fin aparece, allí está, envuelto en un plástico negro, un envoltorio. Milagroso envoltorio que me da esperanza. Estoy seguro, es de Angela. Mi Angela. Más plástico envolviendo, protegiendo, a conciencia lo hizo, protegiendo. Desenvuelvo como loco. Papeles, papeles negros y amarillentos. Desordenados. ¿ dónde esta esa carta de amor que me procure hallarla, dónde, dónde estás Angela ?. Sólo un montón de papeles en una carpeta negra, la misma...Por Dios la misma...
Sí, la misma, la misma carpeta que una vez, hace meses ¿ años ? o ¿ siglos ? tuve entre mis manos. Aquella carpeta llena de expedientes que la puso tan mal y airada, sin sentido, de un golpe me arrebato. En aquellos tiempos, Angela todavía me quería.
Ahora los papeles están desordenados, algunos rotos; un paquete hecho de prisa, por alguien rabioso, desesperado.
Aquí están los expedientes de las asesinadas a lo largo de 25 años en Nogales; bueno, no todos, pero muchos aquí están, sin cronología, revueltos, señalando las noticias de las calles de esta miseria.
La música del campo me envuelve; el viento atravesando las copas de los árboles, bellotas, mesquites, encinos, álamos, y los pájaros con sus cantos, otros sonidos que existen pero no identificas, pero son ruidos o idioma del campo, talvez un lejano rugido, el león o puma sonorense que ruge buscando presa, el coyote famélico pero astuto cerca de las granjas, cualquier gallina o comadreja es suficiente para mitigar la mendiga hambre. No sé. Muchos sonidos.
Entre las manos se me desgajan las hojas y recortes del funesto expedente. Cae a mis pies una hoja.
Ramona. Sí Ramona. Vecina de la colonia Las Torres, fue asesinada de un balazo que atravesó su frente, rompió su cráneo, causándole la muerte inmediata y el verdugo fue su esposo, el propio padre de sus hijos, el que le confesó un día amor eterno, respeto. Daniel. Alterado por los celos, la asesinó cuando Ramona le notificó que se iba de la ciudad por varios días. ¿ Alguién está encadenado de por vida al amor o desamor ?.
En la calle Celaya, el 16 de agosto pasado ( ¿ de cual año ? ) fue ultimada Patricia “ M ”, un denunciante anónimo manifestó por teléfono el hallazgo del cuerpo de una mujer degollada, cuando el reloj marcaba las cuatro de la madrugada. Investigaciones de la Policía Judicial del Estado ( PJE ) llevaron a la aprehensión de “ El Borrego ” y “ El Chino ” como los responsables de este indignante y artero asesinato por robo.
“ La Sociedad Nogalense, toda la primera importante frontera de Sonora, está indignada por el perverso y brutal asesinato y violación de dos niñas de 10 y 11 años de edad, respectivamente, de karla Samantha y Francisca Guadalupe, cuyos cuerpos ultrajados se encontraron en la calle 5 de Mayo, casi Esquina con avenida Alvaro Obregón, atrás del negocio refaccionario “ Arizon ”, púberes que vendían empanadas de frutas de membrillo, hasta altas horas de la noche, en una gasolinera ubicada a 100 metros al sur, lugar del sangriento descubrimiento ”. Nadie se explica que salvaje animal pudo cometer el horrendo crimen.
“ Un bolero de nombre “ Santiago ” fue capturado por la policía y 70 malvivientes, residentes subterráneos del embovedado del Arroyo Los Nogales, fueron detenidos, sin embargo se rumora, que el crimen y el ultraje fue cometido por el hijo vicioso de un prominente y rico empresario y político de la ciudad y aún se dice que pagaron grandes cantidades para desviar la averiguación; el encargado de procurar la justicia en la región, es identificado como allegado al Hombre del Poder. Las Pruebas del ADN, practicadas en el semen hallado en los genitales de las pequeñas, no determinaron la culpabilidad de los detenidos. Asimismo se dice que los documentos norteamricanos de los resultados de las pruebas, fueron falsificados. Hubieron otros detenidos, incluyndo al padrastro de una de ellas ( que después convenientemente se suicidó, colgándose de un mesquite, en la ciudad de Imuris, pero a nadie se le fincó la responsabilidad del doble crimen. El Funcionario de la Procuraduría es ascendido en su cargo ”.
Amalia, una anciana de 80 años, en septiembre de 1985, fue sorprendida en su hogar, por dos ladrones domiciliarios, de quienes se comprobó eran usuarios cotidianos de diversas drogas, “ El Gallinas y El Juan Carlos ” fueron detenidos como responsables del homicidio de la octogenaria, a quien después de victimarla por estrangulamiento, ya al verla muerta cual macabro ritual le introdujeron una vela de cera en la cavidad de la vagina.
Por el asesinato de Catalina fue aprendido “ El Mateo ”, a quien se acusó del asesinato por estrangulamiento de la susodicha, en la calle Río Sonora de la Colonia Héroes. Sobre “ El Mateo ” pesan otras acusaciones de homicidio contra mujeres.
En la calle Allende, del Barrio La Capilla, fue asesinada Guadalupe JM de 50 años de edad, en junio de 1993.
Asesinato de una pareja en diciembre de 1993; una mujer de aproximadamente 20 a 25 años de edad, con una estatura contemplada en los 1.65 a 1.70 metros: La dama presentó fracturas en el cráneo y orificios producidos por arma de fuego del calibre R-15, posteriormente incinerada. Se hallaron en el escenario del crimen, una blusa negra y una sudadera con la leyenda “ Cowboy ”.
“ La Chiquitibum ”, Carmen SN, fue encontrada en el arroyo “ El Vallecito ” con la cabeza aplastada porque la atropellaron varias veces con un automóvil; detenidos como responsables “ El Pelón y La Chabela ”, quienes confesaron su crimen y alegaron el motivo de la venganza, propias de un “ negocio ” de un tugurio, los hechos en febrero de 1992.
Violada y asesinada en el paraje “ La Escondida ” a 18 kilómetros de esta frontera, al sur y otros tres hacia el poniente, por un camino de terracería, apareció con una herida de puñalada en el pecho, aparte de huellas de strangulamiento, crimen registrado en julio de 1994.
Mujer probablemente asesinada e incinerada en su propio automóvil, en un paraje del camino vecinal al Saric, entre los meses de diciembre-enero ( no señala año ), el vehículo de la marca Honda, con propiedad de la difunta, apareciendo a nombre de Irma BV de 42 años de edad y oriunda de Comerce City, de Estados Unidos de Norte América. Se investigan otras líneas de los hechos como cambio de identidad y cobranza de seguros.
En el Hotel Olivia fue asesinada Juana LA, un crimen adjudicado a un sujeto apodado” El Chino ”, quien presuntamente la ahorcó con una media de la misma víctima, la cual era amante del homicida, los hechos en la habitación número 127 y a la que le robo sus joyas y con llave de un cuarto asaltó a otros huéspedes.
Carmen Cecilia B, de 27 años, fue ultimada a varillazos, arma de una pulgada de grosor y acusaron al esposo de la occisa, José Luis, como el responsable del grave delito, asesinato en el conjunto habitacional Pima II, en el departamento 31 del Edificio 5. El asesino es conocido con el apodo de “ El Pelis ”.
Dora Irma, estudiante de preparatoria, ocultó su embarazo, mató a su recién nacida y la tiro. Una persona de nombre Alma encontró a la menor, un sábado por la mañana y manifestó, con los ojos llorosos, que la niña estaba acostada boca abajo, con la mitad del cuerpo sobre una tabla y la otra en el suelo, completamente desnuda y que se miraba como si estuvier dormida.
“ El Rogelio ” mató a su prima Leticia, en un domicilio de la colonia Héroes; la occisa presentó 4 heridas producidas por arma de fuego, en la región lumbar y luego el atacante se suicidó de un balazo en la cabeza.
Dos estudiantes de la Secundaria Federal Número Dos, Dulce Liliana y Susan Selene, fueron torturadas y asesinadas, sus cuerpos hallados en el paraje conocido como Los Laguitos al poniente norte de la ciudad, donde hoy se ubican conjuntos habitacionales como El Manantial y Puesta del Sol, lugar al que acudió el Agente del Ministerio Público del Fuero Común para dar fe de los cuerpos sin vida y ordenar su traslado al recinto forense de la delegación norte de la Procuraduría General de Justicia del Estado ( PGJE ) para la autopsia de ley ( nunca se realizó, señala el expediente de Angela, con tachones y subrayados que no se entienden ) y los peritajes forenses ordenados desde Hermosillo, Capital del Estado.
Angela, en las notas correspondientes a los homicidios de Karla Samantha y Francisca Guadalupe como los de Dulce Liliana y Susan Selene, escribió sus propias notas, no sé si investigaciones propias o simplemente opiniones personales y aparte, las dolorosas narraciones que me hizo alguna noche en el departamento.
Pasaron varias horas, y aún quedaban muchos papeles por revisar; la tarde caía ya en el meridiano norte, con un sol anaranjado, denunciando el acabóse del dia, al grado de que los animales ya buscaban sus guaridas; los pájaros se acomodaban en las ramas de los árboles esperando la llegada de la noche.
Estoy asido, pegado a la misma piel, con el envoltorio de papeles, notas periodísticas, recortes de gráficas y a pesar de la vecindad nocturna aún me aferro a la lectura de los expedientes policíacos y voy entendiendo el propósito de Angela; que nada quede oculto ni los crímenes ni la complicidad de algunas autoridades, aquellas que por su ambición de riqueza personal o de proyectos políticos le dieron carpetazo a los asesinatos más horribles de mujeres. Por lo menos que el mundo, el pequeño mundo de la frontera lo sepa..
Hay entre los papeles, varias notas sobre presuntos asesinos y violadores de las niñas de la calle 5 de Mayo, sangre del 6 de agosto de 1991; todos los acusados fueron liberados y poco a poco el expediente se empolva en el olvido.
Extraño suicidio de Emilia C de A de 21 años de edad, que pereció a consecuencia de un balazo en la cabeza y fue hallada en un domicilio de la colonia Lomas de Nogales, agosto de 1992.
Otra nota de una revista policíaca, da datos sobre el asesinato a golpes de una recién nacida y que inhumanamente fue tirada al fondo sucio de un tambo de basura, en la colonia Villa Sonora, hallazgo de febrero del qño de 1992.
La penumbra tamiza el paisaje del norte sonorense y es hora de regresar al trajin de las cuatro calles de Nogales, aún queda mucho por investigar en este archivo de la mujer policía que atravesó Nogales, como si fuera un fantasma, sólo en los lugares más impredecibles encuentr de ella, su aroma, una huella, una sonrisa, el leve recuerdo de su voz, el aire de su presencia arrastrada por el tiempo.
El regreso a Nogales fue reflexivo, ni las estrellas que apenas aparecían llamaron mi atención ni el paisaje bellísimo por las curvas de Quijano, que muestran un atardecer entre sombrío y pictórico, diamante y oro, sólo ansiaba estar a solas, fuera del mundo para recorrer las hojas del archivo, aún faltaban muchas, y cada historia sobre el asesinato de una mujer, encerraba un misterio, una incógnita que ella siguió paso a paso y dejó en mis manos, las pruebas de lo que en su negra entraña gesta esta tierra.
Ya bien oscurecido el día, llegué a Nogales, confundido no sólo por las trágicas historias de los expedientes sino por el mismo recuerdo de Angela; parecía que por encima de la tierra, los huesos y las hojas, prevalecía el olor a orosus, de almizcle, del perfume, de la desaparecida: Enfilé automáticamente el carro hacia el departamento que infinidad de veces compartimos y me aposenté en el suelo, ahora lleno de polvo y de manchas de lluvia, pero todavía con el aroma que deja para toda la vida el amor sentenciado, es decir, no hay más.
Es difícil enumerar todos los casos que la policía consignó en su archivo, por lo menos, uno por uno, sin embargo, a grandes rasgos puedo enunciarles los casos de la mujer “ entamalada ” del cerro de la Chula Vista, a la que ya devoraban los perros hambrientos callejeros y que hizo difícil su identificación; se manejaron versiones sobre su asesinato, que fue el amante, que salió a un baile, que la pareja celosa, la verdad, nunca esclarecieron nada, igual que el caso de “ La Empalada ”, otra asesinada que hallaron en Colinas del Yaqui con un palo en forma de pene enredado de alambres de púas introducido en la vagina, o el horrendo y conmovedor de caso de Ana Patricia, una jovencita de 15 años, originaria de Huatabampo, que por su rebeldía huyo de casa y se refugio en esta frontera y que unos drogadictos levantaron en la Central Camionera, la drogaron con pastillas y cuando uno de ellos intentó tener sexo con ella, lo rechazó y la bestia la golpeó, desmayándola y creyéndola muerta, la subió a una “ Combi ” y la llevó al paraje de la colonia Primavera, la metió a un tambo de 200 litros, la roció de gasolina, le prendió fuego, volteó el tambo y dicen vecinos, que escucharon sus ayes de dolor. Sólo se rescató de ella el pie derecho, por el que fue identificado por su madre, quien tras Vía Cruxis, provocado por las autoridades judiciales, corruptas, que le vendían sus servicios, con la ayuda de la sociedad, pudo, finalmente, identificar a la incinerada...O el caso de la muchachita...No mejor, aquí le paro. Hay 20 o 30 casos más, en los archivos de Angela...Y no son todos los que ya ocurrieron en esta frontera...
Ya lloré tantas veces con los expedientes de Angela, que me prometo, es la última vez que vengo a este departamento, para qué más, si ella nunca va a volver, si de ella sólo me queda el recuerdo, el recuerdo de cómo la conocí, de sus besos, de su hermoso cuerpo, de su llanto quedito ahogado por la pena o de sus furiosos reclamos de indignación porque todo es una mierda, una soberana mierda...
La busqué por todas partes. Rabioso por las calles sucias de esta ciudad. En los callejones, tránsito de borrachos, diletantes de alcohol puro, barato, en las esquinas donde se paran a fumar y a venderse las putitas mal vestidas de 200 pesos, en las cantinas y los bares, que son cientos, por no decir un chingo, los antros de variedad y los congales arreglados que trabajan las 24 horas del día, aún sabiendo que en ellos no la hallaría, pero quién quita y ella también me anduviese buscando; igual en las fonditas de mala muerte ( ¡ Y vaya que allí se encuentra alguno con la mala muerte! ), donde venden menudo sonorense a media noche, lo mismo que birria o burritos y tacos de carne asada o un gallo de mota o un perico de coca, total, la noche es madrota de todo los vicios y todos los pendejos; me metí por los cauces de los arroyos, abundantes en esta inhóspita topografía y me encontré con mujeres vestidas con cartón, con faldas y blusas de cartón, con miradas de cartón, con corazón de cartón desechado, cartón vagabundeado por los caminos de la miseria, pero, ninguna de estas pobres expulsadas era ella; habitan en los canales y los túneles, mujeres flacas y gordas, unas llenas de llagas purulentas y costras negras que se revuelcan en el lodo con el lúmpen del alcohol y la droga, escoria que ya no tiene credo ni esperanza; otras, de abdomen hinchado, todas de cabellos sucios, tiesos y enmarañados, llenos de piojos y liendres; hay niñas viejas y viejas viejas, unas desesperadas por conseguir una miseria de alcohol, una píldora, una pinta de chiva o de coca, mujeres niñas que te muestran su incipiente pelambre en el pubis y te ofrecen sexo sucio ( o nasty Sex, como dicen los gringos jaipos ), pero ella, no estaba allí; parecía que no estaba en ninguna parte; le pregunté a todo el que encontraba, hombre o mujer, joven o anciano; le pregunté hasta los perros y gatos callejeros, nadie me dijo nada, nadie supo nada.
En la cantina “ Los Dos Amigos ”, le pregunté al cantinero, al puto del “ Chino ”, que cuando me oyó soltó su pinchi y burda carcajada y entre su labia incomprensible por rápida y deshilvanada, me sugirió que mejor consultara a la Selena, la del misterio que te resuelve todo sin preguntarte nada, la vieja esa que corrieron no hace mucho del pueblo, la que tiene la solución de todo, para los malos y falsos amores y el mal agüero, la que construyó en “ su oficina ” un santuario de santos raros, como el Malverde que le hace milagros a los narcos y a la santa muerte que adoran muchos, una sarta de figuras y estampas, llenas de huesitos y veladoras, florecitas coloridas de papel y cuanta chingada que se le ocurrió para hacerlo más impresionante, hasta una calavera dizque dijo de puritita verdad, junto con una mano huesada, piezas que no te permite tocarlas, porque te cae la “ maldita ” , misma que me dijo en cuanto me leyó la baraja del Tarot, “ tienes mal de amores y de mala suerte, la brujería metida en tu cuerpo ”. Me roció la carne con agua de alcohol y agua de colonia Samborsn, junto con hierbas olorosas y a la vez curativas, me recorrió un blanquillo por los 1.72 centímetros longitudinales de mi anatomía y que cuando lo quebró en una charolita de plata según ella importada de Africa, salió cocido y escandalosamente amarillo, pero de Angela, no m dijo nada.
Hubieron días, muchos, que caminé como sonámbulo por las calles, con la misma ropa y la barba gris crecida, buscándola sin descanso, sin encontrar ningún rastro de aquella desaparecida, y siempre caía al mismo lugar, al departamento, donde pasamos tantas veces juntos. Todo lucía igual, salvo más lleno de polvo, aún cuando le pregunté a la Cristina, la dueña, por los datos sobre la arrendataria, no supo decirme nada, nomás que la renta estaba pagada un año completo, ninguna dirección ni el nombre de Angela.
Alguna vez, recorriendo las callejas, sentí el olor de su perfume, y como sabueso recorrí la calle, oliendo las puertas y husmeando en las rendijas, en ocasiones, salieron de las casas corriéndome, gritándome loco, degenerado y una larga lista de improperios y es que me doy cuenta, que a tanto tiempo de andarla buscando, andaba casi desarrapado, con los ojos brillantes mirando un punto perdido, no faltó quien me diera de golpes, me tirara agua caliente o basura o me echaron encima a los perros. Aún así, la seguí buscando por todas partes, poseído, endemoniado por su recuerdo y obsesivo por sus besos y el paraíso de su cuerpo...Hasta un buen día que recordé de nuestros locos paseos al campo, nuestras solitarias fogatas en las parcelas del rancherío “ El Cumeral ”, donde gozamos del caer de la tarde entre balidos y trinos, pájaros rojos y azules, como el canto de las tórtolas, admirando en los árboles sus hojas verdes y doradas, recorriendo las sendas de a pie, y así fue como encontramos unas ruinas de más de un centenar de años, puras paredes de adobe y en la que bajo los rayos atardecidos del sol, sin molestias mundanas hicimos el amor y nos juramos promesas; lugar al que muchas veces volvimos como adolescentes enamorados y la volvimos nuestra cabaña sin techo.
Se me ocurrió, un día cualquiera de regresar a esas ruinas y buscar alguna huella de Angela, con el antecedente de qu varias veces nos dejamos mensajes en las cortezas de Las Bellotas ( Encinas ) y los mesquites ( árbol de la media luna ), en el suelo con la hierba montaraz raspada, letras hechas con piedritas y ramas secas, una flor marchita, una ajada hoja de papel llena de versos, hasta una botella de vino llena.
Así es que me subí al carro rojo destartalado que traigo ( digo traía ), Geo de tres cilindros y que conocen casi todos los policías, por eso no me molestaron, me fui hasta El Cumeral, y que al llegar, saliendo casi del caserío, dirección a mis ruinas, las del monte, no las de mi cuerpo y alma en que me dejo la ausencia de Angela, , le pregunté por pura curiosidad a un viejo lugareño, baquiano del pueblito, el significado del rancho pueblo sobre su signifcado y me dijo, sepa, unos dicen que se trata de un montón de matas y otros que es una palabra acuñada por un trabajador del ferrocarril, ya que primero fue estación ferroviaria y que nadie preguntó que significaba. Ya contento tomé el camino, digo, medio contento, real de dos rodadas y me fui bordando la sequia, hasta llegar bajo El Membrillo, donde sentamos muchas tantas tardes, ella y yo, nuestras nalgas. El Sol, a pesar de los pesares, brillaba, eran las 11 de la mañana.
Me gustaba, o mejor dicho, siempre me gusta atormentarme un poco, dilatando el momento de disfrutar la esencia de las cosas, que así como en la carta que me dejó en su partida Angela, ahora, en este lugar campirano, me hice lento animal de monte y subí despacio, muy despacio, a cortos pasos, el cerro lleno de piedras y maleza espinosa, los 50 metros distantes a los restos de lo que fue una casa. De inmediato supe que Angela estuvo allí, sola, no sé hace cuanto tiempo, éste pasó sin darme cuenta sin reconocer fueron días, semanas, meses o años. De momento no supe explicarme esa certeza, hasta que recorrí metro a metro aquella derruida estancia. En una de las esquinas observé, la tierra removida y apenas saliendo a la superficie, llena de guijarros, trozos de ramas y hojarasca, unas amarillentas hojas, que parcían apergaminadas, corroídas por el viento y el sol, a mis ojos provocaban. Las tomé y entre mis manos, desgajándose, me incitaban a escarbar la tierra arenisca de este semidesierto. Las primeras, las llamativas, son las portadas de libros qu un día tuve entre mis manos en aquel departamento; Mario Bennedetti, García Marquez, Jaime Sabines, Pablo Neruda. Lo tomé como un mensaje previsto de la misteriosa, ahora misteriosa Angela, y seguro de encontrar más, algo que me dijera sobre su destino, los motivos de su ausencia, escarbé como loco la tierra, con mis manos, con mis uñas, sudando gota a gota. Angela, Angela, Angela.
Sangre gotean de mis dedos. Escarba. Escarba. Escarba. Manda el cerebro, la angustia, las ansias. Escarba. Escarba. Remuevo el suelo ansioso, ahondo el piso, me lastimo más las manos, se me quiebran las uñas, el sol ardiente cae sobre mi espalda y no me importa nada, el lagrimeo no detiene mi búsqueda. Escarba y escarba, topándome con piedras, restos de huesos de animales, talvez ardillas y pájaros porque son pequeños, pequeños huesos. Escarba, escarba. Angela, Angela.
Por fin, por fin aparece, allí está, envuelto en un plástico negro, un envoltorio. Milagroso envoltorio que me da esperanza. Estoy seguro, es de Angela. Mi Angela. Más plástico envolviendo, protegiendo, a conciencia lo hizo, protegiendo. Desenvuelvo como loco. Papeles, papeles negros y amarillentos. Desordenados. ¿ dónde esta esa carta de amor que me procure hallarla, dónde, dónde estás Angela ?. Sólo un montón de papeles en una carpeta negra, la misma...Por Dios la misma...
Sí, la misma, la misma carpeta que una vez, hace meses ¿ años ? o ¿ siglos ? tuve entre mis manos. Aquella carpeta llena de expedientes que la puso tan mal y airada, sin sentido, de un golpe me arrebato. En aquellos tiempos, Angela todavía me quería.
Ahora los papeles están desordenados, algunos rotos; un paquete hecho de prisa, por alguien rabioso, desesperado.
Aquí están los expedientes de las asesinadas a lo largo de 25 años en Nogales; bueno, no todos, pero muchos aquí están, sin cronología, revueltos, señalando las noticias de las calles de esta miseria.
La música del campo me envuelve; el viento atravesando las copas de los árboles, bellotas, mesquites, encinos, álamos, y los pájaros con sus cantos, otros sonidos que existen pero no identificas, pero son ruidos o idioma del campo, talvez un lejano rugido, el león o puma sonorense que ruge buscando presa, el coyote famélico pero astuto cerca de las granjas, cualquier gallina o comadreja es suficiente para mitigar la mendiga hambre. No sé. Muchos sonidos.
Entre las manos se me desgajan las hojas y recortes del funesto expedente. Cae a mis pies una hoja.
Ramona. Sí Ramona. Vecina de la colonia Las Torres, fue asesinada de un balazo que atravesó su frente, rompió su cráneo, causándole la muerte inmediata y el verdugo fue su esposo, el propio padre de sus hijos, el que le confesó un día amor eterno, respeto. Daniel. Alterado por los celos, la asesinó cuando Ramona le notificó que se iba de la ciudad por varios días. ¿ Alguién está encadenado de por vida al amor o desamor ?.
En la calle Celaya, el 16 de agosto pasado ( ¿ de cual año ? ) fue ultimada Patricia “ M ”, un denunciante anónimo manifestó por teléfono el hallazgo del cuerpo de una mujer degollada, cuando el reloj marcaba las cuatro de la madrugada. Investigaciones de la Policía Judicial del Estado ( PJE ) llevaron a la aprehensión de “ El Borrego ” y “ El Chino ” como los responsables de este indignante y artero asesinato por robo.
“ La Sociedad Nogalense, toda la primera importante frontera de Sonora, está indignada por el perverso y brutal asesinato y violación de dos niñas de 10 y 11 años de edad, respectivamente, de karla Samantha y Francisca Guadalupe, cuyos cuerpos ultrajados se encontraron en la calle 5 de Mayo, casi Esquina con avenida Alvaro Obregón, atrás del negocio refaccionario “ Arizon ”, púberes que vendían empanadas de frutas de membrillo, hasta altas horas de la noche, en una gasolinera ubicada a 100 metros al sur, lugar del sangriento descubrimiento ”. Nadie se explica que salvaje animal pudo cometer el horrendo crimen.
“ Un bolero de nombre “ Santiago ” fue capturado por la policía y 70 malvivientes, residentes subterráneos del embovedado del Arroyo Los Nogales, fueron detenidos, sin embargo se rumora, que el crimen y el ultraje fue cometido por el hijo vicioso de un prominente y rico empresario y político de la ciudad y aún se dice que pagaron grandes cantidades para desviar la averiguación; el encargado de procurar la justicia en la región, es identificado como allegado al Hombre del Poder. Las Pruebas del ADN, practicadas en el semen hallado en los genitales de las pequeñas, no determinaron la culpabilidad de los detenidos. Asimismo se dice que los documentos norteamricanos de los resultados de las pruebas, fueron falsificados. Hubieron otros detenidos, incluyndo al padrastro de una de ellas ( que después convenientemente se suicidó, colgándose de un mesquite, en la ciudad de Imuris, pero a nadie se le fincó la responsabilidad del doble crimen. El Funcionario de la Procuraduría es ascendido en su cargo ”.
Amalia, una anciana de 80 años, en septiembre de 1985, fue sorprendida en su hogar, por dos ladrones domiciliarios, de quienes se comprobó eran usuarios cotidianos de diversas drogas, “ El Gallinas y El Juan Carlos ” fueron detenidos como responsables del homicidio de la octogenaria, a quien después de victimarla por estrangulamiento, ya al verla muerta cual macabro ritual le introdujeron una vela de cera en la cavidad de la vagina.
Por el asesinato de Catalina fue aprendido “ El Mateo ”, a quien se acusó del asesinato por estrangulamiento de la susodicha, en la calle Río Sonora de la Colonia Héroes. Sobre “ El Mateo ” pesan otras acusaciones de homicidio contra mujeres.
En la calle Allende, del Barrio La Capilla, fue asesinada Guadalupe JM de 50 años de edad, en junio de 1993.
Asesinato de una pareja en diciembre de 1993; una mujer de aproximadamente 20 a 25 años de edad, con una estatura contemplada en los 1.65 a 1.70 metros: La dama presentó fracturas en el cráneo y orificios producidos por arma de fuego del calibre R-15, posteriormente incinerada. Se hallaron en el escenario del crimen, una blusa negra y una sudadera con la leyenda “ Cowboy ”.
“ La Chiquitibum ”, Carmen SN, fue encontrada en el arroyo “ El Vallecito ” con la cabeza aplastada porque la atropellaron varias veces con un automóvil; detenidos como responsables “ El Pelón y La Chabela ”, quienes confesaron su crimen y alegaron el motivo de la venganza, propias de un “ negocio ” de un tugurio, los hechos en febrero de 1992.
Violada y asesinada en el paraje “ La Escondida ” a 18 kilómetros de esta frontera, al sur y otros tres hacia el poniente, por un camino de terracería, apareció con una herida de puñalada en el pecho, aparte de huellas de strangulamiento, crimen registrado en julio de 1994.
Mujer probablemente asesinada e incinerada en su propio automóvil, en un paraje del camino vecinal al Saric, entre los meses de diciembre-enero ( no señala año ), el vehículo de la marca Honda, con propiedad de la difunta, apareciendo a nombre de Irma BV de 42 años de edad y oriunda de Comerce City, de Estados Unidos de Norte América. Se investigan otras líneas de los hechos como cambio de identidad y cobranza de seguros.
En el Hotel Olivia fue asesinada Juana LA, un crimen adjudicado a un sujeto apodado” El Chino ”, quien presuntamente la ahorcó con una media de la misma víctima, la cual era amante del homicida, los hechos en la habitación número 127 y a la que le robo sus joyas y con llave de un cuarto asaltó a otros huéspedes.
Carmen Cecilia B, de 27 años, fue ultimada a varillazos, arma de una pulgada de grosor y acusaron al esposo de la occisa, José Luis, como el responsable del grave delito, asesinato en el conjunto habitacional Pima II, en el departamento 31 del Edificio 5. El asesino es conocido con el apodo de “ El Pelis ”.
Dora Irma, estudiante de preparatoria, ocultó su embarazo, mató a su recién nacida y la tiro. Una persona de nombre Alma encontró a la menor, un sábado por la mañana y manifestó, con los ojos llorosos, que la niña estaba acostada boca abajo, con la mitad del cuerpo sobre una tabla y la otra en el suelo, completamente desnuda y que se miraba como si estuvier dormida.
“ El Rogelio ” mató a su prima Leticia, en un domicilio de la colonia Héroes; la occisa presentó 4 heridas producidas por arma de fuego, en la región lumbar y luego el atacante se suicidó de un balazo en la cabeza.
Dos estudiantes de la Secundaria Federal Número Dos, Dulce Liliana y Susan Selene, fueron torturadas y asesinadas, sus cuerpos hallados en el paraje conocido como Los Laguitos al poniente norte de la ciudad, donde hoy se ubican conjuntos habitacionales como El Manantial y Puesta del Sol, lugar al que acudió el Agente del Ministerio Público del Fuero Común para dar fe de los cuerpos sin vida y ordenar su traslado al recinto forense de la delegación norte de la Procuraduría General de Justicia del Estado ( PGJE ) para la autopsia de ley ( nunca se realizó, señala el expediente de Angela, con tachones y subrayados que no se entienden ) y los peritajes forenses ordenados desde Hermosillo, Capital del Estado.
Angela, en las notas correspondientes a los homicidios de Karla Samantha y Francisca Guadalupe como los de Dulce Liliana y Susan Selene, escribió sus propias notas, no sé si investigaciones propias o simplemente opiniones personales y aparte, las dolorosas narraciones que me hizo alguna noche en el departamento.
Pasaron varias horas, y aún quedaban muchos papeles por revisar; la tarde caía ya en el meridiano norte, con un sol anaranjado, denunciando el acabóse del dia, al grado de que los animales ya buscaban sus guaridas; los pájaros se acomodaban en las ramas de los árboles esperando la llegada de la noche.
Estoy asido, pegado a la misma piel, con el envoltorio de papeles, notas periodísticas, recortes de gráficas y a pesar de la vecindad nocturna aún me aferro a la lectura de los expedientes policíacos y voy entendiendo el propósito de Angela; que nada quede oculto ni los crímenes ni la complicidad de algunas autoridades, aquellas que por su ambición de riqueza personal o de proyectos políticos le dieron carpetazo a los asesinatos más horribles de mujeres. Por lo menos que el mundo, el pequeño mundo de la frontera lo sepa..
Hay entre los papeles, varias notas sobre presuntos asesinos y violadores de las niñas de la calle 5 de Mayo, sangre del 6 de agosto de 1991; todos los acusados fueron liberados y poco a poco el expediente se empolva en el olvido.
Extraño suicidio de Emilia C de A de 21 años de edad, que pereció a consecuencia de un balazo en la cabeza y fue hallada en un domicilio de la colonia Lomas de Nogales, agosto de 1992.
Otra nota de una revista policíaca, da datos sobre el asesinato a golpes de una recién nacida y que inhumanamente fue tirada al fondo sucio de un tambo de basura, en la colonia Villa Sonora, hallazgo de febrero del qño de 1992.
La penumbra tamiza el paisaje del norte sonorense y es hora de regresar al trajin de las cuatro calles de Nogales, aún queda mucho por investigar en este archivo de la mujer policía que atravesó Nogales, como si fuera un fantasma, sólo en los lugares más impredecibles encuentr de ella, su aroma, una huella, una sonrisa, el leve recuerdo de su voz, el aire de su presencia arrastrada por el tiempo.
El regreso a Nogales fue reflexivo, ni las estrellas que apenas aparecían llamaron mi atención ni el paisaje bellísimo por las curvas de Quijano, que muestran un atardecer entre sombrío y pictórico, diamante y oro, sólo ansiaba estar a solas, fuera del mundo para recorrer las hojas del archivo, aún faltaban muchas, y cada historia sobre el asesinato de una mujer, encerraba un misterio, una incógnita que ella siguió paso a paso y dejó en mis manos, las pruebas de lo que en su negra entraña gesta esta tierra.
Ya bien oscurecido el día, llegué a Nogales, confundido no sólo por las trágicas historias de los expedientes sino por el mismo recuerdo de Angela; parecía que por encima de la tierra, los huesos y las hojas, prevalecía el olor a orosus, de almizcle, del perfume, de la desaparecida: Enfilé automáticamente el carro hacia el departamento que infinidad de veces compartimos y me aposenté en el suelo, ahora lleno de polvo y de manchas de lluvia, pero todavía con el aroma que deja para toda la vida el amor sentenciado, es decir, no hay más.
Es difícil enumerar todos los casos que la policía consignó en su archivo, por lo menos, uno por uno, sin embargo, a grandes rasgos puedo enunciarles los casos de la mujer “ entamalada ” del cerro de la Chula Vista, a la que ya devoraban los perros hambrientos callejeros y que hizo difícil su identificación; se manejaron versiones sobre su asesinato, que fue el amante, que salió a un baile, que la pareja celosa, la verdad, nunca esclarecieron nada, igual que el caso de “ La Empalada ”, otra asesinada que hallaron en Colinas del Yaqui con un palo en forma de pene enredado de alambres de púas introducido en la vagina, o el horrendo y conmovedor de caso de Ana Patricia, una jovencita de 15 años, originaria de Huatabampo, que por su rebeldía huyo de casa y se refugio en esta frontera y que unos drogadictos levantaron en la Central Camionera, la drogaron con pastillas y cuando uno de ellos intentó tener sexo con ella, lo rechazó y la bestia la golpeó, desmayándola y creyéndola muerta, la subió a una “ Combi ” y la llevó al paraje de la colonia Primavera, la metió a un tambo de 200 litros, la roció de gasolina, le prendió fuego, volteó el tambo y dicen vecinos, que escucharon sus ayes de dolor. Sólo se rescató de ella el pie derecho, por el que fue identificado por su madre, quien tras Vía Cruxis, provocado por las autoridades judiciales, corruptas, que le vendían sus servicios, con la ayuda de la sociedad, pudo, finalmente, identificar a la incinerada...O el caso de la muchachita...No mejor, aquí le paro. Hay 20 o 30 casos más, en los archivos de Angela...Y no son todos los que ya ocurrieron en esta frontera...
Ya lloré tantas veces con los expedientes de Angela, que me prometo, es la última vez que vengo a este departamento, para qué más, si ella nunca va a volver, si de ella sólo me queda el recuerdo, el recuerdo de cómo la conocí, de sus besos, de su hermoso cuerpo, de su llanto quedito ahogado por la pena o de sus furiosos reclamos de indignación porque todo es una mierda, una soberana mierda...
No te recuerdo...
No
No es que no te quiera...
es que ya no te recuerdo.
Apenas
pasaron 232 horas
desde que me dejaste.
Y te aseguro
que ya no te recuerdo.
no me acuerdo de ti
cuando me pongo
la camisa negra
que me regalaste
o sobre mi barba
rocío la loción
de marca desconocida
que en mi cumpleaños
me diste.
O cuando miro la hora
en el reloj Kjsh,
con carátula negridorada
que engalana mi muñeca
o para cubrirme del frío
cubro mi espaldas
con la chamarra azul
quemada de cigarro.
Te juro,
ya no te recuerdo.
ni siquiera
cuando miro la luna,
que bien es cierto,
no me regalaste,
pero me enseñaste a verla
tras los espejos de la mirada.
Ni siquiera te recuerdo
cuando escucho mi voz
en la grabadora
que guarda
los poemas
que declamo
junto a Cristobal.
EL amor está hecho
de partículas cotidianas,
que se olvidan
a la vuelta de la manzana.
(la prohibida, la de Eva),
no la que circunda tu casa.
No te recuerdo
ni cuando
me llamo por mi nombre,
¡qué dulce pronunciabas!
Ni cuando me bebo completo
el trago de la esperanza
ni cuando voy a los campos,
a las playas,
y espanto fantasmas
iluminados
de sol
o de anuncios de neón.
No te recuerdo
en ninguna parte
de este cuerpo
que fue tu casa,
y que ahora es mi casa solitaria,
ya no te recuerdo
y me mata el gusto
de no recordarte nada.
No es que no te quiera...
es que ya no te recuerdo.
Apenas
pasaron 232 horas
desde que me dejaste.
Y te aseguro
que ya no te recuerdo.
no me acuerdo de ti
cuando me pongo
la camisa negra
que me regalaste
o sobre mi barba
rocío la loción
de marca desconocida
que en mi cumpleaños
me diste.
O cuando miro la hora
en el reloj Kjsh,
con carátula negridorada
que engalana mi muñeca
o para cubrirme del frío
cubro mi espaldas
con la chamarra azul
quemada de cigarro.
Te juro,
ya no te recuerdo.
ni siquiera
cuando miro la luna,
que bien es cierto,
no me regalaste,
pero me enseñaste a verla
tras los espejos de la mirada.
Ni siquiera te recuerdo
cuando escucho mi voz
en la grabadora
que guarda
los poemas
que declamo
junto a Cristobal.
EL amor está hecho
de partículas cotidianas,
que se olvidan
a la vuelta de la manzana.
(la prohibida, la de Eva),
no la que circunda tu casa.
No te recuerdo
ni cuando
me llamo por mi nombre,
¡qué dulce pronunciabas!
Ni cuando me bebo completo
el trago de la esperanza
ni cuando voy a los campos,
a las playas,
y espanto fantasmas
iluminados
de sol
o de anuncios de neón.
No te recuerdo
en ninguna parte
de este cuerpo
que fue tu casa,
y que ahora es mi casa solitaria,
ya no te recuerdo
y me mata el gusto
de no recordarte nada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)